Una mancha de aceite que se expande por América Latina

 
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Lava Jato es una mancha de aceite. Viscosa e imparable, avanza sobre el entramado político, empresario, sindical y social de Brasil, pero también de una decena de países de África y América Latina. Entre ellos, la Argentina, con derivaciones que todavía oscilan entre las especulaciones y las sorpresas.La investigación comenzó en Brasil, en marzo de 2014, mientras la Policía Federal de ese país investigaba a un puñado de cambistas ilegales -conocidos en la jerga de ese país como "doleiros"-, liderados por Alberto Youssef, veterano de otras tropelías financieras delictivas.Cinco años después, el Lava Jato encarna un punto de inflexión en las investigaciones sobre corrupción en el hemisferio. Entre otros motivos, porque llevó a prisión a dos expresidentes (Luiz Inacio Lula da Silva, condenado; Michel Temer, detenido) y a algunos de los máximos empresarios del continente, como Marcelo Odebrecht.Lula, Temer y Odebrecht, sin embargo, apenas encarnan los rostros más visibles de una investigación criminal que ya alcanzó condenas contra gobernadores, senadores, diputados, lobistas y empresarios por 2242 años y 5 días, según datos oficiales del Ministerio Público Fiscal.No solo eso. Los investigadores también lograron recuperar 13.000 millones de reales (algo más de 3400 millones de dólares al tipo de cambio actual), entre decomisos, multas y acuerdos de colaboración individuales y de leniências empresarias.Eso no es todo. La petrolera estatal brasileña Petrobras reembolsó 2500 millones de reales (unos 650 millones de dólares) que empresas, políticos y sus propios ejecutivos infieles habían saqueado de sus arcas.Y, por si fuera poco, los organismos administrativos -equivalentes al Tribunal de Cuentas, la Contaduría y a la Sindicatura General en la Argentina- avanzaron contra 63 personas, 18 empresas y tres partidos políticos para imponerles la "improbidad administrativa".Es decir, que no podrán competir por cargos públicos, en el caso de las personas, ni licitaciones federales, si de empresas se tratan, durante varios años, además de reclamarles otros 18.300 millones de reales, lo que equivale a poco más de 4815 millones de dólares.A esos avances dentro de Brasil se suman las ramificaciones internacionales de la mancha de aceite. Así, Odebrecht y otras empresas debieron admitir en Estados Unidos, donde cotizan en bolsa, y otros países que pagaron sobornos a presidentes, ministros, funcionarios y líderes opositores de todo el continente, así como que...

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