Ser madre en la cárcel

 
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MENDOZA.- Todo chico viene con un pan bajo el brazo y, en algunos casos, también con una llave: la de la libertad. Es que el embarazo en un contexto de encierro se ha transformado en una posibilidad real y legal para poder salir y pagar las culpas de otra manera.

En Mendoza son cada vez más las mujeres presas que, por cosas del destino, el azar y, en muchos casos, la estrategia, según confiaron a LA NACION las propias internas, quedan embarazadas en la cárcel y terminan obteniendo el derecho a prisión domiciliaria.

En la Unidad Penal III de El Borbollón, en el departamento de Las Heras, a 15 kilómetros de la capital provincial, más de la mitad de las detenidas ya obtuvo ese beneficio. De ellas, el 90% (130 internas) lo logró después de comprobarse su embarazo.

"Embarazarse para pedir la prisión domiciliaria es una realidad. Muchas usan a sus hijos para obtener beneficios", explicó Alicia Frites, psiquiatra del penal, mientras se preparaba para atender la consulta de una interna.

Son 130 las mendocinas que volvieron a sus hogares, no sólo con sus bebés en el vientre sino con una mochila judicial sobre sus espaldas, acusadas de cometer importantes delitos, como venta de drogas o robos agravados, pero que parecen no sentir el peso. Hay quienes aseguran que se animan a dar batalla para cambiar sus vidas e intentar reinsertarse en la sociedad pero otros, apuntan a que es la puerta para volver a reincidir en el delito.

Antes de entrar en el comercio de estupefacientes, de caer luego presa y de quedar embarazada en el penal, Melisa Villaverde (23), oriunda de Corrientes, estuvo a un paso de recibirse de policía. Sin embargo, su vida dio un vuelco cuando se enamoró de su actual pareja, "compañero de causa", también detenido en Mendoza, en la cárcel de Boulogne Sur Mer, con quien ahora espera su primer hijo. Ya ingresó en el quinto mes de embarazo y su objetivo es uno solo, desde hace un par de meses: obtener la prisión domiciliaria en su tierra natal, o, al menos lograr el traslado de prisión.

Ella asegura que no buscó el bebé que viene en camino. "Yo soy culpable y sé lo que hice al meterme en el negocio de las drogas, y sé que puedo ser condenada. Pero yo no busqué este embarazo. No traería una criatura al mundo para pasar por esto, pero hay muchas que lo hacen", expresó Melisa a LA NACION.

Por su parte, las autoridades penitenciarias admiten esta situación pero hacen hincapié en los derechos que les asisten a las presas. "Muchas han usado el...

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