Llevar el hockey a las villas: una forma de motivar a las chicas y alejarlas de la calle

 
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Camila Méndez saca las botellas de gaseosa de la heladera y las pone en una mochila, que completa con 50 alfajores. Luego busca las bolsas de palos y bochas de hockey, y las ordena con paciencia. Es martes a las 17 y se prepara para ir a entrenar a las chicas del Barrio Lamadrid, en Lomas de Zamora.

Ella tiene 18 años y también aprendió ese deporte en Lamadrid, en cuyo equipo hoy es jugadora. Además coordina esa actividad en el barrio Amelia, donde es liderada por El Puente Posible. Esta organización social está presente allí y en otros 30 clubes barriales del conurbano bonaerense y de las provincias de Chaco, Formosa y Santiago del Estero. Así, la entidad consigue acercar el hockey, la educación y los hábitos de vida saludables a 1350 chicas de contextos vulnerables.

"Es el único deporte en el que duré tanto. El que más siento y amo. Aprendí mucho porque antes mi conducta era muy fea. Peleaba mucho, contestaba", confiesa Camila. "Ahora estoy más con mis compañeras, hablo y me expreso mejor, no peleo. Todo lo que aprendí trato de enseñárselo a las más chicas."

Suena el timbre de la casa donde vive con su mamá y sus seis hermanos. Son algunas de las jugadoras que, con polleras y remeras del club, pasan a ayudarla a cargar los equipos y la mercadería hasta la plaza que queda a cuatro cuadras.

Llegar a ser alguien

El año pasado la joven terminó la secundaria y ahora está haciendo el CBC para entrar en Medicina. "Es importante para mí seguir estudiando; primero, porque me gusta la carrera que elegí y, segundo, porque quiero llegar a ser alguien en la vida, poder tener un trabajo, una casa propia. Y hacerlo yo sola, sin que nadie me esté dando nada", sostiene Camila mientras marca los límites de la cancha de hockey. Mientras tanto, unas 50 chicas empiezan a entrar en calor.

Gracias a El Puente Posible, Camila consiguió una beca de la Fundación Fondo de Becas (Fonbec), por la que se va a ir a vivir a una casa de estudios en Campo de Mayo. Además, un padrino va a financiar sus gastos y viáticos, y recibirá un adicional para ayudar a su familia.

En su casa, ella es un pilar fundamental: colabora con sus hermanos y da una mano con las tareas del hogar. En el tiempo que le queda, estudia y se entrega al hockey. Por su dedicación, carisma e historia de superación, es una líder social en el barrio y un ejemplo a seguir para otros chicos.

"No me siento un modelo para las chicas, pero sé que si ellas ven el esfuerzo que yo hago para poder estudiar...

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