Segundo Linares Quintana: maestro de la abogacía y exponente genuino del constitucionalismo liberal

 
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Ha muerto un maestro de maestros de la abogacía argentina. Ha muerto, a los 103 años de edad, el doctor Segundo Linares Quintana.Hace algo más de tres años, cuando las tres academias nacionales de las que Linares Quintana fue por largo tiempo uno de sus miembros activos se unieron en el homenaje por su centenario, el ex ministro Alberto Rodríguez Galán tuvo la feliz expresión que condensó la esencia del acontecimiento: "Hoy -dijo-, es un día de fasto, y lo es en la acepción de los romanos, día en que se anotaban las ceremonias y las cosas memorables de la República".Todavía en agosto último, cuando un grupo de amigos de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, que había presidido, lo visitó en el viejo domicilio de la calle Solís, en Congreso, para rodearlo en la fecha de cumpleaños, el gran jurista conservaba una memoria prodigiosa. Podía pasar revista tanto a las peripecias de muchacho en la condición de guardameta de Huracán como a las cuestiones más delicadas, por lo menos para el país, que le había tocado afrontar en 1942 en carácter de director general del Trabajo de la provincia de Buenos Aires y en 1943 como director de Establecimientos Penales bonaerenses.Había llegado a esos cargos de la mano del gobernador Rodolfo Moreno, eminente penalista, autor de las reformas al Código Penal de 1921 y frustrada personalidad política del conservadorismo progresista y, en tiempos de guerra, proaliado, opuesto al conservadorismo nacionalista que terminaría, en 1946, por ser uno de los soportes del primer triunfo electoral de Juan Perón, como ocurriría, entre otros lugares, en la provincia de Córdoba.La amistad con Moreno respondía, junto con las de Alfredo Palacios y Carlos Sánchez Viamonte, ambos socialistas, al tipo de afinidades selectivas de Linares Quintana, representante genuino del constitucionalismo liberal desde los albores de Mayo. Porque si bien las primeras constituciones llegarían años después de la revolución de 1810, el jurista que falleció ayer sostenía, sin embargo, que la doctrina constitucional básica que había inspirado toda su vida había sido ya "consagrada por aclamación popular frente al Cabildo de Buenos Aires".Era hijo de Segundo Linares Uriburu, docente salteño afincado en Buenos Aires, y primo del economista Raúl Prebisch y del doctor Julio Uriburu, que presidiría la Academia Nacional de Medicina. Sería imposible reconstruir en este espacio todos los títulos que integran la vastísima producción doctrinaria, en libros y...

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