De los lectores: cartas & mails

Veteranos acalladosAl leer las crónicas de lo que les sucedió en el Aula Magna del Colegio Nacional de Buenos Aires a Héctor Sánchez y Luis Cervera, intenté hacer el ejercicio de pensar: ¿qué se les puede reprochar a los héroes de Malvinas? ¿Desde qué comodidad, a partir de cuáles lecturas o fundamentos podemos pararnos ante ellos y reclamarles algo? ¿Por qué destratarlos, después de haber padecido tantos años de olvido e indiferencia?Desde esos anonimatos de patota, chicos que se regodean en la tribuna de sus pares, pero que seguramente no son capaces de abandonar ninguno de sus pequeños espacios de confort y de privilegio de educación superior, se dan el gusto de maltratar a dos personas que estuvieron dispuestas a dar la vida por la patria. Y que hoy pueden compartir su experiencia porque tuvieron la suerte de volver. Y lo peor, algún padre reclamando y haciendo acusaciones, mostrándole a su hijo lo valiente que se puede ser desde una tribuna. Si no quieren escuchar esa parte de la historia, no vayan.Admiraba ese colegio, desde mi infancia conurbana me parecía el mejor lugar para mi voracidad de aprender. Ya no.Gustavo Adrián PedaceDNI 17.709.897ConmovedorEscuche el conmovedor discurso del doctor Florentino Sanguinetti, exdirector del Hospital de Clínicas, con motivo del 25 aniversario del atentado a la AMIA. Sus palabras me llegaron profundamente y me hicieron pensar que más allá de la maldad, lo irracional y el terror, existe en el mundo gente buena, solidaria y desinteresada que lucha denodadamente por salvar vidas.Gracias por esas actitudes que, pese al dolor, nos hacen saber que hay esperanza. Y como siempre reclamar que ante el delito se haga Justicia.Elvira N. de CasacciaDNI 6.276.887Servicio CívicoEl gobierno nacional acaba de crear el Servicio Cívico Voluntario de Valores, destinado a jóvenes de entre 16 y 20 años que no hayan completado estudios y carecen de empleo. Una parte de ese sector de nuestra sociedad vive desesperanzada, con una baja autoestima que se traduce en vagancia, violencia, drogas y ausencia de respeto por los demás. Al incorporarse al sistema -por propia decisión- completarán sus estudios, aprenderán un oficio, practicarán deportes, harán amistades sanas y duraderas, elevarán su autoestima, entenderán el sentido de "patria" y descubrirán que tenían oculta su capacidad de aprendizaje. Es decir, pondrán orden en sus vidas. Ello les permitirá vislumbrar un futuro promisorio. De ninguna manera -según mi opinión-...

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