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Los futuros juecesAdministrar justicia es una tarea muy noble. Sencillamente consiste en aplicar la ley a los casos concretos que se presentan diariamente en un tribunal. La división en fueros es circunstancial, y antiguamente la principal era penal y civil. Pero básicamente responde a la misma prerrogativa. Este esquema se da en todos los países del mundo y de alguna manera su eficacia está relacionada a la forma en que funcionan las instituciones de cada país. En nuestro caso, y sin analizar punto por punto qué debería mejorar, la Constitución, en el capítulo de autoridades, coloca al Poder Judicial como uno de los tres poderes del Estado, en el mismo rango que el Ejecutivo y el Legislativo. Con eso basta. Respecto de los nombramientos, ya sea por el sistema anterior a la reforma de 1994 o el actual, mediante un órgano híbrido como lo es el Consejo de la Magistratura, hay que tener en claro que a quien le toque esa tarea le cabe una gran responsabilidad. Debe despojarse de cualquier interés que no sea jurídico -justicia del nombramiento- con igualdad de oportunidades y buscando la excelencia de los candidatos, futuros magistrados.Gustavo CarvalloDNI 14.201.563RosenkrantzEl martes por la noche se reprodujo decenas de veces en los noticieros de TV el discurso del presidente de la Corte Suprema. No quiero referirme ahora a su contenido, pero sí a su forma. En un momento de su alocución dice: para los argentinos, "hay dudas de que nos comportemos como verdaderos jueces de la democracia", cuando la frase debió ser "hay dudas de que nos estemos comportando...", etcétera. En realidad no parece importante, pero tratándose de un destacado jurista como Carlos Rosenkrantz, al menos a mí me suena como una nota disonante en medio de un discurso magistral.Eduardo Horacio Vergaramailto:eduhvergara@gmail.com.arMarcos PeñaEl jefe de Gabinete vuelve a aparecer en los medios y nos alecciona respecto de lo que va a ocurrir y nos recuerda nuestra ignorancia. Reconociendo que "la culpa no es del chancho, sino de quien le da de comer", yo les sugeriría a él, a quien lo sostiene y a su asesor principal un baño de humildad, y por el bien de su coalición, un modesto llamado a silencio. Es mejor que haya otros voceros, menos desgastados que Marcos Peña, gran responsable del alegre e insensato optimismo del Gobierno. Le quisiera recordar que la suerte existe y que no fueron sus inteligentes estrategias las que le permitieron a Cambiemos ganar la elección...

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