Juicio ordinario posterior

Autor:Adrián Bengolea
 
EXTRACTO GRATUITO
Bengolea, Juicio ordinario posterior 1
Juicio ordinario posterior*
Análisis de la carga de la prueba y de su estructura procesal
Por Adrián Bengolea
1. Introducción
Todo colega que lea este trabajo no tendrá inconveniente en coincidir en un da-
to fáctico que nos impone día a día nuestra práctica profesional: los papeles de co-
mercio (pagarés y cheques especialmente) se han constituido en un herramienta
comúnmente usada para producir todo tipo de fraudes y abusos en perjuicio de los
suscriptores.
Estos abusos se canalizan masivamente por medio de procesos ejecutivos, sin
que los damnificados puedan oponer ninguna de las defensas causales que dieron
origen a la suscripción de la cambial.
Siempre nos enseñaron nuestros antecesores de derecho procesal que el re-
medio procesal indicado para enmendar este tipo de abusos era el juicio ordinario
posterior. Ahora, cuando analizamos los antecedentes jurisprudenciales en la mate-
ria, notamos que estos juicios especiales de repetición son muy escasos.
O sea, que por un lado reconocemos la existencia de una gran cantidad de
abusos de firma en blanco o casos similares, pero por otro lado tenemos escasísi-
mos antecedentes de juicios ordinarios posteriores que hayan prosperado.
¿Cuáles son las causas de esta escasísima aplicación práctica del instituto
cuando es el ejecutado quien pretende repetir las sumas pagadas? ¿Por qué los
abogados tenemos tantos inconvenientes para iniciar un juicio de estas característi-
cas en esos supuestos? ¿Es una triste realidad inevitable que no podemos revertir?
Mi deseo es que este trabajo sirva para, por lo menos, acercarnos un poco a
los problemas que rodean a este particular remedio procesal.
A poco de adentrarnos en el tema podemos ver como este proceso ha sido
analizado a lo largo de los años por todos los doctrinales en la materia desde los
caracteres negativos que posee. A tal punto es así que a este proceso se lo viene
definiendo comúnmente “por exclusión”: sería un juicio común como cualquiera pero
no puede ser una vía para corregir los errores del juicio ejecutivo; no se pueden
oponer las defensas ya esgrimidas en él y no se puede iniciar hasta que no haya
ejecución en el juicio anterior, etcétera.
Este enfoque –llamémosle “negativo”– del problema no tendría observaciones
posibles si realmente estuviéramos ante un juicio común y corriente con ciertas limi-
taciones. Pero cualquier abogado que haya querido embarcarse en este proceso
podrá haberse dado cuenta que esa definición está a años luz de la realidad, muy
* Extraído de la ponencia presentada al V Encuentro Nacional de Jóvenes Procesalistas, La
Plata, 10 y 11 de octubre de 2008. Bibliografía recomendada.

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA