El huracán Lilita, en su máxima potencia

 
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Los números no mienten: ni Pro está en condiciones de ganar en soledad las . Ni los de UNEN solos, mucho menos.

Elisa Carrió está fanatizada en volver a la República del 83 y, para que eso suceda, predica convencida que el peronismo, en cualquiera de sus formas (se llame Scioli o Massa), debe ser derrotado.

En las huestes de Mauricio Macri se observan sus movimientos con silenciosa complacencia y aguardan que la situación decante. En el frente progresista, en cambio, funciona como un fuerte revulsivo que parece colocarlo al borde de la disolución y de la diáspora (a la que ya contribuyen con intensidad los radicales con sus zurcidos territoriales). Además, el juego de las fotos políticamente incorrectas (Gerardo Morales y Sergio Massa, en Jujuy; el abrazo de Carrió y Michetti) pone los pelos de punta a los más atildados dirigentes de ese sector.

La encuesta de Poliarquía, publicada el domingo último en LA NACION, confirma que ya hay tres candidatos en carrera bien posicionados y bastante parejos: Massa, Scioli y Macri.

Para parte del electorado no son tan distintos. Para Zulemita Menem, tampoco: "Macri, Scioli y Massa salieron de la formación de papá", dijo por Radio Del Plata. La hija del presidente que más gobernó la Argentina de manera continuada (diez años y medio) analiza si se mete o no en la política.

El sondeo de Poliarquía evidenció la dispersión del voto en precandidatos de UNEN en ínfimos porcentajes. Esperar a las PASO de agosto para definir la fórmula presidencial de ese frente es regalarles demasiado terreno a los candidatos (¿neomenemistas?) ya en carrera. Algo debería pasar, y pronto, para que los de UNEN tengan alguna chance de subir al podio de los triunfadores, al menos en una eventual segunda vuelta.

Como Carrió cree que no prestan debida atención a la advertencia que viene haciendo (que Scioli y Massa disputarán la segunda vuelta y los no peronistas quedarán afuera), últimamente va por la vida tirando a su paso bombas de estruendo. Lejos de oírla, algunos se ponen cada vez más sordos y otros directamente la quieren botar, más que votar. Insiste en que la fusión de UNEN con Pro es inevitable si ambas agrupaciones quieren tener chances reales de llegar el 10 de diciembre de 2015 a la Casa Rosada. Y piensa que hay que apurarse antes de que el canto de sirena de alguna facción peronista intente tentar a Macri con aportarle votos.

La tromba Lilita avanza como elefante en un bazar: rompe todo y no se anda con chiquitas. A...

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