Heridas individuales sepultan una preocupación colectiva

 
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Hay técnicos del Banco Central que estudian un cambio formal, pero sin dudas elocuente en estos tiempos: la moneda de 25 centavos podría empezar a fabricarse, en los próximos días, en acero revestido de latón, en lugar de las tradicionales de cuproníquel (plateadas) o de bronce de aluminio (doradas). Es lo que ocurre, desde 2006, con las de 5 y 10 centavos. En todos los casos, la razón es la misma y remite un poco a la década del 80: como consecuencia de la inflación, el valor nominal de las monedas queda superado por el valor real del metal. Es decir, más vale fundirlas y venderlas que guardarlas o gastarlas.Esta escalada de precios que niega el Gobierno y multiplica los reclamos sindicales persiste, sin embargo, en los directorios de las empresas como principal inquietud para este año electoral. No así en las cámaras corporativas, que parecen haber encontrado nuevos modos de entretenimiento. Por ejemplo, la pelea interna que terminó la semana pasada con la renuncia de Héctor Méndez a la presidencia de la Unión Industrial Argentina (UIA). Una contienda que podría darle la razón al Gobierno: ¿está acaso el escenario económico, político e institucional tan poco apremiante como para dejar lugar a contiendas de burguesía?Los dirigentes fabriles intentarán esta semana llegar a un acuerdo para elegir al sucesor de Méndez y esterilizar, así, el pedido de internas abiertas que inició Javier Madanes Quintanilla, de Aluar, que recogió adhesiones inesperadas dentro de la propia central. Un buen principio fue un escabroso almuerzo que tuvieron hace diez días en el centro comercial La Recova dos líderes del grupo Industriales, la corriente que debe proponer el candidato que entraría en funciones en abril: Luis Betnaza y José Ignacio de Mendiguren. El encuentro empezó complicado, con reproches desde ambos lados, y se fue alivianando hacia el final. Betnaza, del grupo Techint, ya había renunciado meses antes a la posibilidad de encabezar la UIA, un fugaz proyecto que Paolo Rocca confió a unos pocos pares en noviembre y que no fue bien recibido en algunas compañías. Pero en el grupo siderúrgico tampoco están convencidos de que ese cargo deba ser de Mendiguren.La estocada de Madanes Quintanilla removió esas heridas. Pero sirvió, tal vez, para apurar la cohesión de un grupo poco dispuesto a acordar. Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat Auto, los había azuzado en los últimos días con una idea incómoda que repitió en conversación con Adrián Kaufmann, otro de los candidatos...

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