Grietas entre los industriales : Quién es quién en la pelea interna de la UIA, la cámara empresaria más poderosa del país

 
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Factor de poder y llave que abre puertas. Espacio para defender intereses sectoriales, ganar exposición personal o encontrar socios para un negocio. Unica entidad empresaria capaz de reunir en un mismo ámbito al dueño de una poderosa aceitera con un pequeño fabricante textil del Chaco, a ese metalúrgico que necesita medidas proteccionistas con aquel agroindustrial que se desvive por una apertura total al mundo. Todo eso es la Unión Industrial Argentina.Todo eso, también, hace de la UIA un organismo que sufre periódicas crisis en las que intervienen casi por igual los de adentro y los de afuera. Las grietas que surgen de esos sismos son oportunas ventanas para descubrir en todo su esplendor a los actores y las dinámicas que caracterizan la competencia política y económica.La última de estas crisis llegó a su punto cúlmine el miércoles pasado, cuando Héctor Méndez (industria plástica) renunció a la presidencia de la UIA a dos meses de la finalización de su mandato. Pasado mañana, el comité ejecutivo se reunirá para aceptarle la dimisión y formalizar la asunción del vicepresidente primero, el aceitero Miguel Acevedo, hasta la renovación de autoridades, prevista en abril.Fue justamente la espinosa elección del sucesor de Méndez la que desencadenó la actual crisis. En la UIA conviven dos líneas -Industriales y Celeste y Blanca- que se reparten los principales cargos por partes iguales y que, desde 2005, se turnan cada dos años para ubicar a uno de sus hombres en la presidencia de la institución. Méndez fue el primer presidente surgido de ese pacto y logró un segundo mandato en 2009, siempre en representación de la Celeste y Blanca. El período intermedio, entre 2007 y 2009, estuvo a cargo del metalúrgico Juan Carlos Lascurain, propuesto por Industriales. Este grupo debe elegir al nuevo presidente, pero la falta de acuerdo interno (entre otras cosas, por el perfil que debía adoptar la nueva conducción frente al Gobierno) produjo una situación de incertidumbre que abrió la puerta a quienes imaginan un futuro por fuera del pacto de alternancia en vigor. El primero en exponerlo abiertamente fue alguien que hace varios años no participa de la vida interna de laUIA: Javier Madanes Quintanilla, dueño de Aluar (aluminio) y Fate (neumáticos), pidió que los empresarios designen a sus representantes en elecciones internas. De inmediato, Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat y miembro de la Celeste y Blanca, apoyó la postura. En Industriales creyeron ver en esas...

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