Con o sin gente, sólo mandará el talento

 
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Alguna vez un ex árbitro que hasta dirigió un Mundial confesó: "No podemos escaparnos del clima que se vive en el fútbol. Tal vez algunos no le hagan caso al ambiente, pero se escucha, se siente, se vive. Muchas veces condiciona". El fútbol argentino sufre hoy una metamorfosis. Son campeonatos distintos a los de antes. Hay un torneo en el que el público visitante se queda afuera y en el que, en dos fechas, ya se jugaron tres partidos con cancha vacía. Con menos gente, menos voces, la caldera ya no deja los oídos con tanto ardor. Igual, el panorama arbitral es más o menos el mismo.La situación muestra que, con o sin presión, todo depende del talento de los árbitros. Por más que nadie los insulte ni los abochorne, podrán equivocarse como si el hostigamiento estuviera pegado al alambrado. De su muñeca, instinto y conducción dependerán los parámetros del partido más...

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