El futuro de Marino, la única duda en la definición de los jefes del Senado

El se dispone a renovar sus autoridades dentro de dos semanas y todo indica que no habrá demasiadas modificaciones en la grilla de conducción del cuerpo. Sin embargo, y como si de partidos pendientes de la Superliga se tratara, en esta oportunidad un asterisco aparece junto al casillero correspondiente al vicepresidente primero de la Cámara alta.Ese es el cargo que ocupa (La Pampa), quien a fin del año pasado quedó en el ojo de una crisis política luego de que una empleada de su despacho, Claudia Guebel, lo denunciara por acoso sexual por haberla manoseado.De no haber mediado este incidente, que a mediados de diciembre mantuvo en tensión al Senado hasta que el legislador se defendió en el recinto, la continuidad de Marino en la mesa de conducción no hubiese corrido riesgo.Sin embargo, la presentación de Guebel modificó el panorama y ahora en algunos despachos de Cambiemos, en particular de la UCR, ya empezó a analizarse el camino a seguir con el pampeano.Si bien no hubo efusivas manifestaciones de respaldo, de alguna manera el Senado hasta ahora le dio su apoyo a Marino: Sus correligionarios y compañeros del interbloque Cambiemos, con gestos de solidaridad en la intimidad de la bancada. La oposición, guardando un prudente silencio y evitando trasladar al palacio legislativo los pedidos de renuncia que, desde otros sectores de la política, cayeron sobre el senador.Pero la ratificación de Marino en un cargo de conducción de la Cámara alta sería harina de otro costal. Como advirtió a LA NACION una legisladora oficialista, la situación toma otro color porque en este caso ya no estaría en juego la voluntad del pueblo de La Pampa, sino un cargo político cuya pérdida no variaría en nada la integridad del cuerpo. Más aún cuando el sitial puede ser ocupado por alguien del mismo partido.Con esa premisa, y si bien todavía no hay nombres firmes para reemplazar a...

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