La funcionalidad está en deuda, pero el grupo sostiene la ilusión

 
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BRASILIA.– La frase de Vicente del Bosque rebota en la mente de Alejandro Sabella una y otra vez. En realidad, desde que la escuchó no se la puede sacar de la cabeza. "Un vestuario sano vale más que cien horas de táctica", resumió el entrenador español antes de que se declarara el terremoto de su equipo en la Copa del Mundo. Pachorra cree firmemente en la unión general y ese es el as de espadas que puede apuntalar un funcionamiento que no ha conformado a nadie. Ni a él, desde luego. Que la bronca, la vergüenza y el orgullo de un grupo ilusionado, pero también espoleado, equilibren lo que lecciones tácticas borrosas y rendimientos individuales en deuda no han conseguido afirmar. Sabella ya percibió rebeldía frente a Suiza, en una situación límite. No en todos, es cierto, pero sí en jugadores clave para espabilar al seleccionado.Solidaridad, compromiso, hermandad y camaradería. Sabella está convencido de que sólo la búsqueda del bien común puede alumbrar una conquista. El todo debe ser más trascendente que las partes. Aunque el torneo ya transite su recta final, el entrenador todavía cree que es posible edificar un buen equipo, pero únicamente si los 23 elegidos construyen una monolítica sociedad. Y el grupo le entrega buenos síntomas porque sus integrantes realmente se llevan bien. No es barullo efectista cuando reiteran el valor global. Están alineados porque asumen que se necesitan como nunca. "Cuanto mejor se lleven, más éxito. Lo mejor es humanizar el grupo, recordarles que son gente modesta, que vienen de ahí", agregó aquella vez Del Bosque. Sabella sabe que ni mil rutinas de centros al segundo plano, a esta altura, podrán resolver daños estructurales, pero un indestructible estado anímico sí puede hasta acorralar al destino."Estoy muy contento al encontrarme con un grupo que tiene una actitud buenísima. Hay que apostar por la solidaridad entre ustedes. Eso es lo que hace un gran equipo. Confío en esa predisposición. Un equipo es completo cuando juega como tal, porque con los nombres no alcanza. Aquí serán vitales los grandes futbolistas, sí, pero con una gran mentalidad colectiva". Palabras más, palabras menos, esa fue la arenga de las últimas horas de Sabella frente a sus dirigidos. Con un rabioso fervor que no se cuidó de ocultar. Después de cuatro partidos sin demasiados pilares futbolísticos. Sabella decidió exaltar un discurso sobre la adhesión interna.El estado de ánimo puede hacer bueno a un jugador discreto y excelente a uno bueno. La...

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