La foto que sacudió al mundo forzó a Europa a lanzar un plan conjunto

PARÍS – No fue solo una foto. Fue un electroshock. La imagen del pequeño Aylan arrastrado a una playa turca por las aguas del Mediterráneo tuvo el efecto de un tsunami que estremeció al mundo y obligó a los responsables políticos a tomar posición sobre el drama de la migración en Europa, que comienza a alcanzar proporciones bíblicas. Los optimistas piensan que esa foto, que ya se ha convertido en un ícono, será capaz de cambiar la mirada del mundo sobre esa tragedia humana.

"Si esa imagen conmovió al mundo, también debe mover a todas las responsabilidades", declaró ayer el presidente francés, François Hollande, visiblemente afectado por la escena del cuerpo sin vida de ese pequeño sirio de tres años que, junto a su familia, sólo intentaba huir de la guerra.

En pleno caos inmigratorio y una división cada vez más profunda entre los miembros de la Unión Europea (UE), Francia y Alemania propusieron ayer la instauración de un "mecanismo permanente y obligatorio" de repartición de refugiados entre los 28 miembros del bloque.

Según Hollande y la canciller Angela Merkel, el proyecto estaba en preparación desde hacía días. Sus colaboradores reconocen que la consternación general desatada por esa imagen precipitó el anuncio.

Ambos dirigentes consideran en todo caso que, al término de un verano boreal marcado por el flujo cada vez más intenso de refugiados que llegan a las puertas de Europa, la situación ha cambiado y es imprescindible tomar medidas.

En junio pasado, París y Berlín habían rechazado la propuesta de la Comisión Europea de establecer cuotas de refugiados por país, según su tamaño, sus recursos y su población. Ambas capitales privilegiaban la acción voluntaria.

Un nuevo plan será presentado la semana próxima por el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, con el objetivo de aportar una respuesta coordinada a la crisis migratoria más grave que conoció el continente en los últimos 70 años.

"Habrá que repartir esos solicitantes de asilo, esos refugiados. Me refiero sobre todo a aquellos que vienen de Siria", declaró Hollande. "Junto a la canciller Merkel estamos proponiendo un mecanismo permanente y obligatorio. Creo que lo que hemos hecho hasta ahora no basta", confesó.

En Berlín, Merkel llegó incluso a hablar de "cuotas", término hasta ahora tabú en Alemania, donde suscita suspicacias por su connotación racista. "Ya no es cuestión de aferrarse a las palabras. Ahora se trata de salvar vidas y resolver dignamente la situación de...

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