En el fondo, todos se sienten discriminados

La necesidad de corregir anomalías de larga data, con el agregado inevitable de una dosis decisiva de corrección política, puso a la industria del cine en una encrucijada. Hace siete días, la Academia de Hollywood anunció nuevas reglas con la promesa de llegar, en algo más de una década, a un cuadro de mayor diversidad racial, de género y de pensamiento. Pero para una institución con un promedio de edad de 62 años para sus actuales 6261 miembros, el anuncio tiene las mismas resonancias de la clásica frase de Keynes: "En el largo plazo estaremos todos muertos".

Hasta la semana pasada, los únicos que se sentían discriminados eran los afroamericanos. Ahora todos encuentran razones para decir lo mismo. Alejandro González Iñárritu fue uno de los primeros en manifestar su beneplácito, pero dijo que el problema está "al principio de la cadena y la Academia es el final". Muchos asociaron estos dichos a su frase de enero al ganar el Oscar, cuando pidió respeto y dignidad para la generación actual de...

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