Especies que desaparecen

Lo primero que vi fue la bolsa de plástico. La sucesión de triangulitos verdes, blancos y negros; letras cursivas, un nombre: El Corte Inglés. Cada vez que una bolsa así daba vueltas por casa, era señal de que algún pariente español había venido de visita. Luego, cuando nos llegó a nosotros el turno de cruzar el océano, las bolsitas fueron testimonio de haber estado allí; el resabio gustoso de algún paseo por Madrid, de las callecitas prístinas de Oviedo, de la rotunda alegría vasca.

Hace unos días, divisé aquellos colores y caligrafía inconfundibles en medio del tránsito porteño. Avenida Belgrano y Sarandí. Una mujer bastante mayor cruzaba la calle con una bolsa de El Corte Inglés. Desde el auto, me di el lujo de observarla: los pasos lentos, el gesto algo encorvado, lo percudido del impecable y replanchado saquito gris. Esa mujer debía ser española, pero esa bolsa arrugada no era el fruto de un viaje reciente a la tierra de origen. Y fue más bien agridulce adivinarlo. "Especies que desaparecen", pensé, como ya lo había pensado unos cuantos años atrás, el día del adiós a mi viejo. Especies que desaparecen, y tan poco que ver con Calamaro.

Estaba en Balvanera: las inmediaciones del Congreso, las calles próximas al Hospital Español, el Centro Gallego. Alguna vez territorio de una inmigración pujante; hoy postal empobrecida, aunque no misérrima, de un Buenos Aires que algunos nos empecinamos en seguir queriendo.

"Se apaga lentamente": la voz de una amiga, nacida y criada por esas mismas cuadras, es un tintineo que no cesa. Podría estar hablando de todo un mundo, pero me habla de su padre, internado en el Centro Gallego. Como tantos otros descendientes de inmigrantes europeos, curtido en el campo y convertido en pequeño comerciante en la ciudad, había hecho de ese hospital lugar de pertenencia y espacio privilegiado para la atención familiar. Se sentía cómodo en una institución nacida como mutual y habitada por gente como él: clase media modesta; empleados, dueños o socios de bares, negocitos, emprendimientos familiares. El tipo de gente convencida de que con ser honestos, tener un trabajo y cumplirlo a conciencia, la vida...

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