Empujados por la recesión, crece la sangría de miles de inmigrantes

 
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ROMA.- Es lógico: si hay crisis, no hay riqueza, y quien emigró en busca de trabajo, vuelve a su tierra. Como sucede en España, también en Italia, en recesión desde hace dos años, los extranjeros que vinieron aquí para conseguir empleo, estabilidad y mejor calidad de vida, empiezan a pegar la vuelta hacia sus países de origen. Entre ellos, claro, también hay argentinos.Normalmente, los compatriotas que se instalan en Italia llegan con pasaporte italiano, así que es imposible controlar el flujo de entrada y salida. Pero un dato que certifica que muchos comenzaron a regresar es que en el consulado de esta capital hubo un llamativo aumento del pedido de certificado de residencia, que permite llevarse muebles y demás bienes a la Argentina sin pagar impuestos."El incremento de pedidos de trámites para el certificado de residencia para tramitar las mudanzas, ya que quien vive más de dos años en el exterior tiene derecho a no pagar impuestos en la Aduana, ha sido importante: en 2011 tuvimos 90 pedidos y el año pasado, 220", dijeron a LA NACION fuentes consulares.Un trabajo de la Fundación Ismu, que estudia el fenómeno de las migraciones internacionales, destacó que en 2011 por primera vez en muchos años se registró en Italia una flexión en el incremento de extranjeros, estimados a comienzos del 2012 en unos cinco millones y medio de personas. ¿El motivo? La dramática crisis económico-financiera internacional, que hizo disminuir el atractivo de Italia para aquellos que buscan trabajo y una vida mejor."El problema es que para muchos fracasó el proyecto migratorio y, no habiendo más condiciones de trabajo adecuadas, por ejemplo por la crisis de la construcción, muchos rumanos y albaneses han preferido volver a su patria, pensando «después veremos»", explicó el profesor Giancarlo Blangiardo, del Ismu.Stefano Solari, director de la Fundación Leone Moressa, que también trabaja con estadísticas relacionadas con los extranjeros en Italia, coincidió. "Los polacos se dieron cuenta de que a este punto ganan mucho mejor en su patria que acá. Y también muchos rumanos, que habían dejado casa y familia y habían emigrado en busca de trabajo, concluyeron que como acá hay desocupación, más vale dar marcha atrás y esperar tiempos mejores. Muchos norafricanos, en cambio, siguieron su ruta hacia el Norte: Francia y Alemania."En el barrio de Piazza Vittorio, la "Chinatown" de Roma, la tendencia es palpable. Saltan a la vista decenas de locales vacíos, con carteles que dicen "se...

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