Del descontrol a la muerte

 
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Lo que debía ser una fiesta electrónica terminó en tragedia. Cinco jóvenes de entre 20 y 25 años fallecieron y otros cinco fueron internados en grave estado a raíz de una intoxicación con drogas sintéticas que consumieron en la madrugada del sábado pasado durante el evento denominado Time Warp, que se desarrolló en el complejo Costa Salguero, y al que concurrieron unas 10.000 personas.

Más allá de que, desde hace años, son un fenómeno comercial de moda, las fiestas electrónicas cosecharon desde su nacimiento muy duras críticas por parte de quienes señalan que encubren un fantástico negocio para los narcotraficantes, por cuanto proveen un ambiente liberado para el consumo de drogas. En efecto, el lado oscuro del fenómeno es el relacionado con la venta y el consumo desmedido de drogas químicas como el éxtasis, una pastilla que produce un efecto estimulante combinado con la música, pero que también puede ser mortal. En esas fiestas, las ofertas de consumo de drogas de todo tipo, pero especialmente sintéticas, se encuentran en cada rincón.

"Están vendiendo una pastilla roja berreta. No la tomen", expresaba un mensaje que circuló por WhatsApp entre los asistentes a la trágica Time Warp. Todo parece indicar que se trataba de "Superman" o parametoximetanfetamina (PMMA), la droga de diseño a la cual apuntan la mayor parte de las sospechas respecto de lo ocurrido esa madrugada en Costa Salguero. Los efectos suelen ser confundidos con los del éxtasis, pero en realidad son mucho más poderosos, porque la estructura química es más potente, es decir, más tóxica. Sin embargo, demoran en manifestarse algo más que con el éxtasis, lo que pudo haber llevado a algunas personas a consumir más dosis para alcanzar más rápidamente el estado de desinhibición buscado. El "Superman" estimula el sistema nervioso central y produce un estado de euforia, a la vez que aumenta el ritmo cardíaco, la tensión arterial y la temperatura corporal, y provoca convulsiones. Como otras drogas semejantes, causa una deshidratación que sólo puede combatirse con mucha agua, razón por la cual el agua mineral suele tener un altísimo costo en estas fiestas y hasta escasear en un encuentro tan multitudinario como el del fin de semana pasado.

La tragedia registrada reinstala el debate acerca de si las fiestas electrónicas deben o no ser prohibidas o bien permitidas bajo un régimen de control y autorización mucho más estricto, para poner límites a reuniones en las que el descontrol parece...

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