Desafíos en virología

La incidencia de diversas enfermedades virales humanas, tanto crónicas como agudas, ha ido en aumento, extendiéndose rápidamente desde su región de origen hacia el resto del mundo. Algunas son bien conocidas, como la hepatitis, el sida, el dengue, la varicela, la rubeola, el sarampión, la gastroenteritis, las paperas, el síndrome pulmonar por hantavirus y la fiebre hemorrágica argentina. La gripe, con una variabilidad que obliga a cambiar la composición de la vacuna año tras año, es una de las patologías que mayor atención han recibido debido a las epidemias y pandemias que origina.

El aumento poblacional, el impacto del cambio climático, las alteraciones en áreas cultivables y los vertiginosos viajes aéreos aceleran la transmisibilidad y emergencia o reemergencia de enfermedades. Como contrapartida, el avance tecnológico permite identificarlas con mayor rapidez y orientar las investigaciones hacia la prevención y el tratamiento. Un ejemplo es la reciente aparición de brotes o epidemias causados por los virus zika y chikungunya, transmitidos por mosquitos que, por su alto impacto en la salud, requieren medidas de acción rápida a nivel regional y también global.

Afortunadamente, contabilizamos resultados positivos en la lucha contra enfermedades virales como la viruela, erradicada en el mundo en 1980, y somos testigos de los últimos esfuerzos de la comunidad internacional para la erradicación de la poliomielitis. Recordemos que en la Argentina se ha trabajado sostenidamente a lo largo de 30 años para mantener el país libre de este mal, que causó más de 10 millones de víctimas en el mundo.

El XII Congreso Argentino de Virología, por realizarse en septiembre de 2017 en Buenos Aires, apunta a la actualización y la difusión de conocimientos, el intercambio científico y la constitución de nuevos grupos de trabajo interdisciplinarios sobre distintos virus que afectan la salud humana e impactan fuertemente en nuestra calidad de vida.

Fuera de la comunidad científica, pocos saben que los virus están asociados en un 20% a los cánceres humanos. Por ejemplo, la vacuna contra el virus de la hepatitis B previene el carcinoma hepático. Nuestro calendario sumó, a partir de 2011, una vacuna para prevenir el cáncer uterino causado por el virus papiloma. Entre los virus autóctonos, nuestro país produce la vacuna contra la fiebre hemorrágica argentina, una endemia que afecta, en especial, al trabajador rural.

Las infecciones virales en animales, algunas...

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