El derecho frente a la corrupción política

Autor:Carlos Botassi
Páginas:69-87
RESUMEN

I. Introducción II. El tiempo pasa, los gobernantes cambian y la corrupción queda III. Hoy como ayer. Corrupción y miseria IV. La reacción del derecho a. El nivel constitucional b. Tratados internacionales c. Código Penal d. La Ley de Ética Pública y el Estatuto del Empleado Público e. Organismos especializados y normas reglamentarias V. Epílogo

 
ÍNDICE
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En memoria de Lisandro de la Torre

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I Introducción
  1. Existe una breve definición de corrupción proporcionada por las Naciones Unidas: "La utilización ilegal de un cargo público en provecho propio"1 y otras más complejas como la propuesta por FRIEDRICH: "Existe corrupción cuando el que tiene una posición de poder y está encargado de hacer ciertas cosas, es inducido, por incentivos monetarios o de otro carácter, a beneficiar a quien ofrece los incentivos y causa daño al público y sus intereses".2

    La corrupción política a la cual se refiere este trabajo incluye a los tres Poderes del Estado y a todos los ámbitos gubernativos: nacional, provincial y municipal. Se trata de un problema grave generador directo de miseria y desesperanza que, naturalmente, excede el marco jurídico y dentro de éste se relaciona directamente con el Derecho Penal y se vincula estrechamente con el Derecho Político, el Derecho Constitucional y el Derecho Administrativo. Page 70

  2. Como un fatalismo se repite que el ejercicio del poder genera corrupción como si aquél no fuera posible sin ésta. El propio Max WEBER al analizar la estructura y distribución del poder, con gran naturalidad exenta de toda valoración moral, expone "que el poder no es ambicionado sólo para fines de enriquecimiento económico", explicando que existen personas que son seducidas por el poder en sí mismo, por lo que él llama "honor social".3

    La corrupción es universal y eterna.4 Constituye un asunto siempre presente en cualquier forma de ejercicio del poder. Los políticos en sus discursos y los Parlamentos en sus leyes prometen combatirla y, de ser posible, erradicarla. Sin embargo, por falta de real interés y por la dificultad propia del caso que se impone a los bien intencionados que han intentado doblegarla, la corrupción lejos de retroceder avanza.

  3. Aunque no existe ningún estudio científico sobre la corrupción en la Argentina, y se admite que se trata de un fenómeno mundial, lo preocupante es el grado de nocividad que alcanzó en nuestro país.5 Los medios de comunicación, transformados en mecanismos de denuncia, y los periodistas en fiscales, nos anotician a diario de nuevos y más graves episodios. Mientras tanto, oficialmente nuestro país suscribe Tratados internacionales, incluye el tema en las reformas de las Constituciones Nacional y provinciales, a la par que crea organismos especialmente dedicados a investigar los desvíos de los funcionarios. Como se dijo, los resultados están ausentes Page 71 pero queda, como consuelo, la sensación de que los simples hechos de que se hable de la corrupción y que la sociedad se muestre harta de sus excesos constituye un síntoma positivo.

    El tema se erige en una fuente inagotable de especulaciones ya que la corrupción no es solamente una sucesión de hechos registrables en las portadas de los diarios sino también -y tal vez fundamentalmente- un tema a debatir en abstracto para determinar cómo y en qué medida incide en la calidad de vida de la gente y cómo y en qué medida es posible combatirla.

  4. En tanto, por ser tan antigua como el hombre, hay quien piensa que "está en la condición humana, igual que el robo y que el homicidio"6; por ello su eliminación total parece una empresa irrealizable. Sin embargo, en la búsqueda de esa utopía es posible alcanzar cierto grado no desdeñable de limitación de su volumen, es decir de reducción de su nocividad social. Porque más allá de los reparos éticos que merece el enriquecimiento espurio de los gobernantes, las coimas que perciben y los sobreprecios que pagan con dineros estatales, son escamoteados a los que menos tienen y que esperan -a veces durante varias generaciones- empleo, servicios públicos básicos, educación, seguridad, salud y otras prestaciones no delegables. En el fondo conservan en sus corazones, como un último aliento de esperanza, algo que nadie es capaz de hacer en lugar del Estado: un mundo más justo.

II El tiempo pasa, los gobernantes cambian y la corrupción queda
  1. Cuando se habla de lucha patriótica7 contra la corrupción y en favor de la gente es imposible soslayar la figura de Lisandro Page 72 DE LA TORRE que se agiganta con la perspectiva histórica. Fue DE LA TORRE, en el "caso de la yerba mate"8, quien denunció hace siete décadas que el pragmatismo económico (hoy aderezado con el fenómeno de la globalización) no puede invocarse para destruir la industria nacional, incrementar las bancarrotas y elevar el índice de desempleo.

    Desde luego que el proteccionismo estatal, al igual que cualquier otra forma de intervención del Estado en la economía, no puede amparar la ineficiencia ni -mucho menos- permitir que grupos prebendarios se cuelguen de su presupuesto para cerrar pingùes negocios con un cliente cautivo. Lamentablemente en el último medio siglo proveedores de bienes y servicios, constructores de toda clase de obras estatales, miembros de entes de economía mixta y socios ocultos de numerosos negociados se ocuparon de vaciar las arcas públicas con tal celo que aún hoy no hay forma de recomponerlas.

    También es cierto que el llamado "Estado-Empresario" y un exagerado dirigismo económico (regulación excesiva del mercado) favorecieron los actos de corrupción ya que la disposición de enormes sumas de dinero permite la concreción de no menos enormes ilícitos. El "Estado-Empresario" necesitó de un sector privado proveedor de bienes y prestador de servicios que sobrefacturó y abusó de mil maneras de una Administración cómplice por acción u omisión.

  2. Pero provocado el daño (descapitalización del sector público, déficit presupuestario crónico, incapacidad del Estado de cumplir sus funciones básicas, relajamiento moral de la sociedad) la solución no es el retiro del equipo del campo de juego (privatización total de servicios esenciales antes de implementar un eficaz sistema de control y sumado a un proceso de desregulación galopante), sino la adopción de medidas estratégicas que permitan equilibrar el cotejo con el marcador negativo. El retorno a la subsidiariedad del Estado, o mejor dicho la consagración de una subsidiariedad nunca vista hasta el presente, debe ir acompañado de una intensa actividad de fomento a los sectores medios (hoy llamados "pequeñas y Page 73 medianas empresas") como manera de generar puestos de trabajo y desarrollo genuino de la economía.

  3. En esa dirección, en 1926, Lisandro DE LA TORRE explicaba: "Ni yo ni el Partido Demócrata Progresista nos hemos adherido nunca al liberalismo absoluto. Juzgamos en cada caso práctico las condiciones de las industrias que pueden ser perjudicadas por las rebajas de derechos aduaneros al producto similar, y cuando encontramos industrias efímeras o artificiales favorecemos la rebaja, y cuando encontramos industrias capaces de un desenvolvimiento vigoroso favorecemos la protección razonable".9

    Como lo explicara el propio DE LA TORRE se repite y potencia hoy día frente al funcionamiento del Mercosur que, al derribar las barreras aduaneras, ha colocado en crisis terminal a las empresas textiles y de fabricación de calzados que no pueden competir con los precios de las firmas brasileñas. Si bien éste parece ser un precio inexorable a pagar en todo proceso de integración regional, en nuestras economías emergentes, preindustrializadas o directamente subdesarrolladas, sus efectos son devastadores.10

    Si bien la actitud crítica de Lisandro DE LA TORRE alcanzó notoriedad al luchar en favor de los productos agropecuarios no debe olvidarse que se constituyó también en un agudo censor de la política monetaria y financiera, destacándose en el debate sobre la legislación bancaria y la creación del Banco Central en el año 1935. Basta recordar las maniobras especulativas en los tiempos de la hiperinflación, la estatización de la deuda externa privada, el affaire de la exportación de oro y otras lindezas criollas para advertir la actualidad de los problemas y focos de corrupción que atormentaban a aquel ilustre senador de la Nación11. Page 74

  4. Pero existe un punto en el cual la gesta del legislador ejemplar adquiere contornos épicos y, al mismo tiempo, demuestra que la consigna gatopardista de cambiar el ropaje para mantener cubierto y oculto el cuerpo enfermo del Estado se cumple a rajatabla. Es el llamado "debate de las carnes".

    El 1 de septiembre de 1934 DE LA TORRE presentó al Senado de la Nación un proyecto de nombramiento de una comisión parlamentaria investigadora de la situación de la exportación de las carnes argentinas.12 Se trataba de indagar cuáles eran los precios que los frigoríficos extranjeros radicados en nuestro país pagaban a los ganaderos y cuáles eran las ganancias que obtenían al vender sus productos en las islas británicas. Se sospechaba que las mismas eran sumamente elevadas y, para colmo, según el "Convenio de Londres", los frigoríficos argentinos sólo podían faenar un 15% del total de las carnes exportadas a Inglaterra.13 Al mismo tiempo existía evidencia de una escandalosa evasión impositiva.

    Resultan episodios conocidos de nuestra tragicomedia histórica el intento de desvío subrepticio de los libros de contabilidad ocultos en la bodega de un barco y la negativa del gerente de la compañía Anglo de declarar ante el Senado, que resultó avalada por los ministros del Poder Ejecutivo.

  5. Pero lo más relevante de aquel asunto fue su relación con el "Pacto Roca-Runciman" de 193314 que había asegurado a nuestro país cuotas de exportación de carnes hacia el mercado inglés no sólo a precios muy bajos y en condiciones desfavorables Page 75 en varios aspectos, sino que había "atado" esa posibilidad al otorgamiento de nuevas...

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