Una cigarra que ni llega al invierno

 
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CRISTINA Kirchner pudo mostrar en los hechos poco más que fotos y tuits curiosos como resultado de su gira asiática. Para ver si logró beneficios económicos habrá que esperar. ¿Qué puede compensar los problemas y la parálisis causados en la principal obra que se está realizando en el país y que es uno de los más grandes emprendimientos en América del Sur? La situación económica y política argentina es tan complicada que hasta para los brasileños y para la propia Dilma Rousseff parece ser demasiado.La minera Vale es la empresa más grande de Brasil y el Estado brasileño tiene parte del capital. No es cualquier compañía la que anunció hace pocos días que como mínimo irá mucho más lento con la construcción del emprendimiento de la mina de potasio en Mendoza.Los mensajes para el Gobierno parecen claros. El dólar baratísimo al precio oficial tiene un principal beneficiario: el Gobierno, que lo compra a los exportadores o a quienes traen capitales a apenas 4,70 pesos. Vale, aseguran, ya invirtió unos dos mil millones de dólares. Debe colocar unos cuatro mil millones más. Le entregan 4,70 pesos por cada uno, pero los costos locales ya se alinearon a ocho pesos.Y no es el único costo que deben asumir. Los empresarios locales que defienden la inversión y son contratistas del emprendimiento aseguran que se les ha sumado un enorme "costo argentino". Desde los cánones para construir y correr un ferrocarril hasta Bahía Blanca hasta los costos por impactos ambientales y permisos de servidumbre. Hasta para los brasileños, parece ser demasiado.Cuando Petrobras se quedó con la petrolera de Perez Companc en plena crisis de 2001 y 2002 al titular de la operación local le preguntaron si no tenía miedo de venir a un país tan convulsionado. "¿Miedo? Mi compañía opera hasta en Angola", dijo. Petrobras ya vendió buena parte de su negocio aquí. Y para continuar con otros busca socios. Es difícil encontrar quién quiera traer capital de afuera. En el caso de la mina de Vale las presiones, dicen algunos involucrados, han llegado a niveles extravagantes. "Les han querido «cobrar peaje» en todas partes, hasta llegaron a exigirles que construyan un barrio de viviendas sociales y lo donen, una locura", dicen quienes conocen los conflictos.Para colmo, en los últimos días los brasileños no habrían encontrado interlocutores. La Presidenta estaba en Asia; el secretario del área, en Canadá. El viceministro de Economía, Axel Kicillof, les habría dedicado una corta conversación de la que no...

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