Chéjov, con acento argentino

 
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Mis tres hermanas sombra y reflejo / Libro y dirección: Marcelo Savignone / Intérpretes: Merceditas Elordi, Belén Santos, Mercedes Carbonella, Sofía González Gil, Andrea Guerrieri, Marta Rial y Marcelo Savignone / Escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez / Iluminación: Nacho Riveros / Vestuario: Mercedes Colombo / Asistencia y colaboración artística: Sergio Berón y Chusa Blázquez / Producción: Sebastián Romero / Sala: La Carpintería, Jean Jaures 858 / Funciones: domingos, a las 16 / Duración: 80 minutos / Nuestra opinión: muy buena.

Dos momentos para contar la misma historia. Uno, con las hermanas jóvenes, expectantes; el otro, con todo ya vivido. Un tránsito que aplanó las esperanzas y las dejó sin futuro. Pero se tienen a ellas mismas, a ellas jóvenes y a ellas viejas para consolarse, contenerse y cuidarse. Eso parecen hacer estos tres pares de hermanas que son las mismas, pero distintas.

Marcelo Savignone toma el clásico de Antón Chéjov Tres hermanas y lo lee con nuestros tiempos, idiosincrasias y dolores. Y Chéjov se deja; perfectamente, se deja. Ya no es la lejana Rusia sino una Argentina atravesada por la dictadura militar de los 70, mirada treinta o cuarenta años después. El nuevo contexto le deja mostrar al director (a cargo de la adaptación y también de uno de los personajes) el vínculo entre estas tres jóvenes y sus sueños, y lo que el tiempo y la historia hace de ellos. La anécdota es pequeña y habla de amor, de deseo y de mandatos que se vuelven rencores. Pero ellas la hacen más grande, en un ir y venir de miradas y sentires que las cuentan a cada una.

Con una mano especial para pintar momentos de alta sensibilidad, Savignone moldea los trabajos de sus seis actrices hasta lograr un perfecto ensamble entre ésas que fueron y éstas que son. Y ellas lo hacen con gran fluidez y entrega (si bien las seis están de verdad muy...

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