Castas de los lectores

 
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Juego y corrupción

Sobre el editorial del 20 de marzo, referido a la influencia de los juegos de azar (bingos, casinos, tragamonedas, etc.), a la que puede vincularse la expresión (tan común en estos tiempos) de que "sin plata no se hace política", parece oportuno recordar que en 1926 dos políticos muy enfrentados, Hipólito Yrigoyen y Juan B. Justo, coincidieron sin embargo en reprimir esos juegos en los ámbitos más populares (población trabajadora) de la provincia de Buenos Aires: cuadreras, riña de gallos, monte criollo, taba, etc. La forma de obtener dinero "para hacer política" de ningún modo era compatible con el aprovechamiento de una cruel adicción como el juego. Los grandes dirigentes partidarios de aquella época: Yrigoyen, Juan B. Justo, Alfredo Palacios, Alvear, Agustín Justo, Roberto Ortiz, etc., actuaron siempre con honestidad personal y estaban muy lejos de concebir la obtención pecuniaria de cualquier modo inescrupuloso "para hacer política".

Rodolfo Venerando Rivero

DNI 4.482.725

Capacidad

En la sesión que aprobó el pago a los holdouts, el senador Pichetto dijo: "Y, bueno, yo he recuperado la capacidad de pensar y reflexionar y de decir lo que realmente pienso" (sic). ¿Ello significa que antes carecía de tal capacidad? A declaración de parte, relevo de prueba.

Roberto A. Meneghini

mailto:dr.meneghini@hotmail.com

Derecho a la verdad

Mi padre, capitán Héctor Cáceres, murió en el enfrentamiento armado de Río Pueblo Viejo, en Tucumán, el 14 de febrero de 1975, en manos del grupo terrorista ERP. No sólo falleció cumpliendo una orden del gobierno constitucional (PEN número 261/75), sino que además dio su propia vida al ir en rescate de su compañero, Rodolfo Ritcher, quien se encontraba gravemente herido en el suelo. Yo tenía tan sólo siete meses cuando esto ocurrió. Nunca llegué a conocer a mi padre en persona. No tengo memorias ni recuerdos de él. No sé y nunca sabré cómo era su voz, su aroma o sus gestos. Nunca pude sentir un abrazo, una caricia, ni siquiera un reto de su parte. No he podido compartir un atardecer ni ir al cine juntos. Él no pudo estar en los momentos difíciles de mi vida, cuando más lo necesitaba. No tuve su guía, ni sus palabras de aprobación o su aliento. Lo tuve que aprender solo. Al ver a Macri y Obama en el Parque de la Memoria el 24 de marzo pasado, sin hacer mención alguna a los miles de personas que han sido asesinadas, heridas y secuestradas por grupos terroristas, siento que se reabre un profundo dolor.

El derecho a la verdad es un derecho humano fundamental. De la misma manera que los hijos de...

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