El caso Facebook y el derecho a la privacidad

 
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Difícilmente una interpelación en el Congreso de los Estados Unidos haya producido mayor interés mundial que la rendición de cuentas que ha debido hacer , cofundador y director ejecutivo de . Se explica esto por muchas razones. La principal ha de ser que los servicios de Facebook involucran a 2200 millones de usuarios sobre una población mundial de 7500 millones.

Redes como Facebook, Twitter o Instagram y buscadores de la magnitud asombrosa de Google, que concentra el 87 por ciento de los requerimientos de datos a escala mundial, han estado en lo que corre del siglo a la vanguardia de una cibermutación global por la cual comienzan a interesarse en igual escala las instituciones políticas. Los países de raíz autoritaria, como los comunistas, dieron los primeros pasos en tal sentido, pero a fin de sofocar la propagación de las voces disidentes y no para defender los derechos genuinos de las personas.

En las democracias occidentales, los europeos llevan años procurando poner limitaciones a la aparente posición dominante de aquellos gigantes y preguntándose en qué se violan, por la actuación de ellos, las leyes antimonopólicas, que son, junto con las de transparencia y las de protección de la intimidad, esenciales para el funcionamiento de sociedades libres. En mayo próximo, una normativa de la Unión Europea, denominada Data Protection Regulation, impondrá ciertos procedimientos sobre cómo recolectar y manejar la información de usuarios de sitios de la Web.

Precisamente la interrelación entre Cambridge Analytica y Facebook para facilitar a los estrategas de la campaña de Donald Trump la definición de sus discursos en la campaña electoral de 2016 ha derivado en el escándalo político que forzó esta semana la presencia de Zuckerberg ante el Congreso norteamericano. Los legisladores quisieron saber qué tenía el hombre de Facebook para exculparse en relación con lo que se considera un acto violatorio de la intimidad de 87 millones de usuarios.

Zuckerberg asumió de forma personal las culpas por lo ocurrido. Siempre procuró transmitir una misión idealista de esa empresa, y ahora reconoció que deben tomarse nuevas medidas internas. John Thune, senador republicano, hundió más hondo la espada en el interpelado. "Facebook tiene una historia de pedir perdón. ¿Por qué deberíamos confiar preguntó en que harán los cambios suficientes si llevan diez años diciendo lo mismo?" Wire Magazine, publicación especializada en comunicaciones electrónicas, dijo...

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