Casi no se aplica la ley contra los femicidios

 
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"Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales." Así fue bautizada la norma número 26.486, sancionada el 11 de marzo de 2009, y cuya nula aplicación fue el eje central de la marcha #NiUnaMenos, que el miércoles reunió a más de 150.000 personas frente al Congreso y movilizó otras decenas de miles en todas las provincias.

No existe un registro único y centralizado de femicidios con información de todo el país (su creación se anunció por segunda vez después de la marcha) y no hay suficientes hogares refugio para contener a las víctimas que deben dejar sus casas.

Tampoco existe un plan nacional contra la violencia, que debería "elaborar, implementar y monitorear" el Consejo Nacional de las Mujeres, "organismo rector" de la ley, que depende de la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner.

Así, la ley es letra muerta. De sus 45 artículos, apenas ocho están reglamentados y once, sólo de manera parcial.

De los artículos ley que sí están reglamentados, la mayoría no se cumple por falta de coordinación entre las jurisdicciones y entre los distintos poderes; la escasez de presupuesto y la falta de organismos específicos que se ocupen de la problemática y apliquen protocolos de seguridad y atención médica y acompañamiento psicológico para las víctimas. Se podrían haber evitado muchos casos de violencia, abusos y femicidios si en estos seis años hubiera habido voluntad política de aplicar la ley.

"No podemos seguir pensando que con la declaración de voluntades las cosas suceden y no es así. Para mí el énfasis está en la falta de implementación. Es complejo trabajar en la prevención de la violencia, porque requiere articulación de esfuerzos de diferentes instituciones. Que la Presidenta sea mujer, hace que la gente tenga más expectativas, creyendo que tendrá una política y un discurso más tendiente a la igualdad de género, pero no es así", explica Natalia Gherardi, directora de Equipo Latinoamericano de Justicia y Genero (ELA).

Mientras tanto siguen ocurriendo casos como el de Corina Rodríguez, que el miércoles pasado participó del #NiUnaMenos. "Cuando me fui de mi casa, él me acosaba. Me seguía, me amenazaba y me insultaba. Todos los días era así. Una mañana, camino a mi trabajo, yo estaban en el andén esperando el subte. Él se acercó de la nada, cuando el subte venía a toda velocidad y me dijo: «Mirá qué fácil puede ser tirarte»...

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