Cartas de los lectores

Piqueteros, de vuelta

Y a fines de febrero, los piqueteros volvieron de sus vacaciones. Y como siempre, con sus peticiones enloquecieron a los que tenemos que concurrir al centro, y que curiosamente no tenemos nada que ver con sus reclamos. Ni podemos solucionarlos. En cambio, las autoridades, encargadas de que podamos circular por las calles sin trabas, parecen seguir disfrutando de un receso eterno. Y por lo que se ve, no tienen fecha de regreso. Y desde hace años que están sin aparecer.

¿Cambiamos, Rodríguez Larreta? Está claro que no.

Sandra Ramírez

mailto:sandraramirez1967@gmail.com

¿Más cámaras?

Veo con asombro, angustia y preocupación el anuncio de 22.000 cámaras más en la ciudad. Eso implica cifras millonarias sólo en instalación y puesta en funcionamiento. Y lo que es peor, las cámaras quizá nos permitan contabilizar delitos, pero no evitarlos (ése sería el objetivo). Y si no me creen, miren con detenimiento los países donde el uso de cámaras es exitoso. Lo es porque todo lo demás también funciona: justicia efectiva y rápida, vigencia de la ley a favor de las víctimas, educación, efectiva asistencia e inclusión social, sistema carcelario adecuado, etc. Es decir, las cámaras por sí solas serán una herramienta mínima y cara si no hacemos que se la combine con todos los demás elementos, que son conocidos, pero que hay que usar muy bien. Basta un solo indicador para comprobarlo: todos los delitos de extrema gravedad son cometidos aquí por reincidentes. Entonces... ¿para qué sirven más cámaras?

La inseguridad es una grave gangrena, y la única solución que debemos exigir los ciudadanos es extirparla. Hay muchos ejemplos en el mundo, solamente hay que imitarlos. Es urgente.

José Alejandro Castro

DNI 4.567.832

Docente amenazado

Dijo Napoleón hace dos siglos: "Los hijos se educan veinte años antes de nacer, con la educación de sus padres". Viendo los hechos alarmantes ocurridos esta semana, muchos de ellos delictivos -como la intimidación a docentes- protagonizados por menores de edad, a lo que debe agregarse la actitud entre displicente e irresponsable de los progenitores, llegamos a la penosa conclusión de que desde hace mucho tiempo la frase del gran corso no ha tenido aplicación.

Ojalá cambiemos esta actitud para poder abrazar nuevamente la aspiración de volver a ser lo que fuimos alguna vez: ¡el gran pueblo argentino!

Adolfo Outes

DNI 4.224.629

Errores del Gobierno

Voté a los candidatos de Cambiemos y volveré a hacerlo en las próximas elecciones para elegir diputados y senadores, porque estoy convencido de que cualquiera de las...

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