Cartas de los Lectores

 
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La historia olvidada

"Sé que a Obama no le gusta la historia? A mí me encanta, porque ayuda a entender qué pasó. La historia enseña a entender por qué pasaron las cosas." Las explicaciones de Cristina Kirchner marcando sus diferencias con Obama en la Cumbre de las Américas darían la sensación de que es una apasionada de la historia. Pero en su reciente participación con los radicales K, exhortando a "levantar las banderas de Yrigoyen y Perón", pareció decir lo contrario. O será que tal vez ella ignore una parte de la historia, justamente aquella que nos enseña que al presidente Yrigoyen en 1930 lo derrocó un golpe militar encabezado por el general Uriburu, quien contaba con la colaboración del entonces capitán Juan Domingo Perón, quien, en 1943, ya con el grado de coronel, también formó parte del golpe que derrocó al presidente Castillo, llegando a ocupar la vicepresidencia del gobierno de facto.

Juan Manuel Otero

mailto:juanm.otero@usal.edu.ar

Los gestos del Papa

Es inútil para las mentes contaminadas entender el verdadero sentimiento cristiano. Tratar de evaluar la actitud de Francisco desde lo terrenal (como hacemos ahora con los mensajes que le envió al periodista que lo cuestionó por recibir a la Presidenta en junio próximo) es lo que nos lleva a equivocar el diagnóstico. Recuerden que también los mismos apóstoles cuestionaron a Jesús cuando recibía a los recaudadores de impuestos corruptos y aceptaba cenar con ellos y entrar en sus casas. Francisco ahora ni siquiera es Jorge Bergoglio, el cardenal. Su condición es todavía más elevada y sus actos tienen una envergadura que no se puede analizar desde lo mundano. Jesús también recibiría a todos los que quisieran verlo porque la grandeza de su legado aun para los que no abrazan la religión católica nos enseñaba a amar a todos, y más aún a nuestros enemigos.

Gabriel Demarco

mailto:gabrieldemarco05@ciudad.com.ar

Un país en el cepo

Imaginemos que alguien quiere crecer, progresar, crear, usar todos sus talentos a favor del país. Y así explorar, arriesgarse para duplicar o triplicar sus bienes, utilizando su capacidad. Y a ese individuo lo ponemos en un cepo. Imaginemos por un minuto la situación de vernos a nosotros mismos inmovilizados en ese horrible y antiguo aparato. Pues bien, es difícil crear, crecer, soñar, producir, repartir, desde esa postura. Lo mismo les pasa al país hoy y a todos los trabajadores independientes, que son los que forjan una nación. Empresarios, creadores...

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