Cartas de los lectores

 
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Carta de la semanaCulpablesEl señor Capitanich intentó quitar la responsabilidad al Estado aduciendo que "algunos" culpan al Gobierno por los cortes de energía de los últimos días. Obviamente, él tiene razón y la culpa de los cortes es por desinversión de las empresas privadas.Necesitamos que nos explique, entonces, a quiénes debemos responsabilizar por la falta absoluta de control sobre ésas y tantas otras empresas bajo la supervisión de organismos nacionales con presupuestos siderales y enormes planteles de empleados, muchos recientemente incorporados y sin ninguna idoneidad para la función de controlar a las empresas a las que supuestamente les entregaron miles de millones de pesos en concepto de subsidios. Dinero de los ciudadanos, no de la Presidencia de la Nación. Así, nosotros, los damnificados, podremos conocer a los verdaderos culpables.Eduardo LifschitzDNI 8.573.388La crisis energéticaDesprotecciónCreo que hubo una carencia más notable durante los cortes de energía eléctrica que sufrimos esta semana. Y fue mucho más seria que la ausencia del fluido: la total ausencia del Estado nacional, provincial o municipal. De las numerosas asistentes sociales que trabajan en dependencias del Estado, ¿cuántas fueron llamadas para detectar las áreas en las que la emergencia era más grave? ¿Se colocaron baños químicos como en los recitales u obras en construcción? ¿Recorrieron los barrios camiones cisterna con agua? ¿Hubo colectivos que llevaran a los ancianos a los baños de los estadios, para brindarles una buena higiene personal? ¿Recorrieron los funcionarios los lugares más afectados? Creo que la carencia más grave es la de un gobierno que nos cuide y que nos quiera. Y eso es más importante que las falencias de un servicio.Miguel J. MaxitLE 5.810.625AutocríticaUno podría sentarse a descargar broncas al ver tanta gente sin luz y agua en estas Fiestas. La lista de quejas sería interminable: inseguridad, inflación, la falta total de planificación. Los argentinos de bien, la gran mayoría gente de trabajo, nos merecemos mucho más. Con lo rápido que pasan los años, sin duda nos merecemos una mejor calidad de vida. Cuando hay angustia eso trae consecuencias de todo tipo en una familia. Sabemos bien que no somos ni Australia ni Canadá. Tampoco lo exigimos. Sólo pedimos un poco más de orden y previsibilidad. Esto sólo traería paz y convivencia en armonía, y alejaría la posibilidad de ver a la gente contra la gente, los cortes de calles, a la Gendarmería y a la...

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