Por la campaña, el Gobierno posterga la reforma laboral y busca más acuerdos sectoriales

 
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La reforma laboral que ideó el Gobierno a principio de año quedó parcialmente postergada hasta después de las elecciones legislativas. Así lo reconoció a LA NACION un jerárquico del Ministerio de Trabajo que participó en las charlas preliminares que hubo con empresarios y sindicalistas.

Hasta hoy, el Gobierno logró avanzar en la modificación del sistema de las aseguradoras de riesgos del trabajo (ART) y en el denominado "plan empalme", cuya finalidad es estimular la reconversión de planes sociales en puestos de trabajo registrado. Este último proyecto, sin embargo, no tuvo aún impacto favorable y la migración de beneficiarios a empleo registrado es por ahora nula, según fuentes oficiales.

Quedaron congelados, así, el proyecto para cambiar la ley de regularización del empleo no registrado, que preveía una suerte de blanqueo laboral a cambio de beneficios impositivos; el programa Primer Empleo, que apuntaba a mejorar las posibilidades de los jóvenes para insertarse en el mundo laboral y la reinstauración del sistema de pasantías; una campaña para promover la registración del personal doméstico, y hasta una audaz modificación en la ley laboral en lo relativo a la licencia por paternidad, que es hoy de 48 horas y se evaluó ampliarla a 14 días.

Descartan en el oficialismo cualquier bosquejo que altere el sistema actual de indemnizaciones y paritarias. Esto es en respuesta a lo que apuntó el diputado kirchnerista Héctor Recalde, quien advirtió que el Gobierno prevé limitar las negociaciones salariales y reducir la indemnización en caso de despido. Coincide con esa presunción el bloque legislativo de la izquierda.

"Estamos trabajando con la CGT para impulsar el blanqueo laboral. No está todavía consensuado. Buscamos acuerdos sectoriales que mejoren la productividad y generar condiciones de previsibilidad para que se genere empleo", dijo un asesor del ministro de Trabajo, Jorge Triaca.

La previsibilidad que quiere escenificar el Gobierno tiene tres ejes. El primero es el control de la inflación. El otro es minar la industria de los juicios laborales como obstáculo para la creación de empleo. Y el tercero está vinculado a los costos laborales, tanto para tomar como para despedir un trabajador. "No hay reglas claras", coincidieron dos funcionarios.

A partir de la escalada de conflictos, sobre todo el año pasado, el Ministerio de Trabajo fortaleció el Servicio de Conciliación Laboral Obligatoria (Seclo) como instancia alternativa para la solución de...

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