Lo que Bianchi no dice afuera, lo reconoce puertas adentro

 
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Intentó todo, no le quedó nada por hacer para lograr imponer condiciones. Probó con mantener el silencio habitual, pero no resultó. Después buscó exponer algunos errores con frases como "el puesto de lateral derecho está de remate" o "nos hacen goles que en el fútbol moderno ya no se conceden", para tocar la fibra íntima de varios... y nada. Buscó la energía en las prácticas, marcando fallas delante de quien pudiese presenciar el entrenamiento. Otra vez sin respuestas. Por eso volvió a cambiar la estrategia y regresó a las fuentes, buscó un enemigo puntual -el periodismo- y se acorazó en el discurso. Sabe que todo lo que emite es pura espuma, que la realidad se cocina en el vestuario. Allí donde Carlos Bianchi está intentando configurar su equipo.Pide, exige y pone las reglas, pero puertas adentro. Mientras continúa con declaraciones que parecen alejadas de la realidad, a sus dirigidos el mensaje les llega con otro código. Por eso en la práctica de ayer volvió a poner énfasis en su charla de cada semana. Les hizo saber a sus jugadores que no estaba para nada conforme con el juego y también les habría pedido que tengan un poco más de cuidado cuando declaran para evitar malos entendidos y así no encender controversias.Es que Bianchi quedó descolocado tras la victoria ante Belgrano, cuando Agustín Orion dijo que el equipo no estaba haciendo bien las cosas, mientras el entrenador decía que Boca había jugado bien. Además, las palabras de Emmanuel Gigliotti, en las que explicó que debían tener la velocidad para jugar que aplica River en su ofensiva, resultaron declaraciones que el Virrey hubiera preferido que los futbolistas no pronunciaran. No porque le moleste que tengan su apreciación de las cosas, sino por el rebote mediático que tienen."Conociendo a Carlos, nunca le va a caer públicamente a un jugador o en general a todo el equipo. Lo analizará más profundamente él con su cuerpo técnico y con las charlas íntimas dentro del vestuario para hacer una autocrítica más profunda. Si el mensaje es público el jugador lo siente. Después es difícil levantarlo. Sabiendo cómo es Carlos, y el manejo de grupo que tiene, él sabe de qué manera poder sacarle la mejor forma al funcionamiento al...

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