Pedro Aznar: 'Debemos seguir las pasiones que nos habitan'

Caos creativo. En el living de Pedro Aznar, la música es una presencia constante, un integrante más de la familia. El piano nos da la bienvenida, un dibujo de John y Yoko saluda desde una pared y los gatos Keiko y Francisco cogotean ante la llegada de un par de extraños. La discografía completa y en vinilo de los Beatles reluce sobre el teclado y la biblioteca del dueño de casa resume sus intereses: ficción, poesía, música, pintura. Hay algo de aquel hogar de la década del 60, en el barrio de Liniers, que se quedó para siempre en el corazón del chico que a los 14 años empezó a tocar jazz-rock con Madre Atómica y a los 18 ya jugaba en las ligas mayores, con Charly García, David Lebón, Oscar Moro y ese súper grupo que fue Serú Girán ¿Vieron esas casas minimalistas que aparecen en las revistas de diseño de interiores y de la farándula? Allí no hay libros, ni discos, ni destellos de amor al arte. "Podría ser una casa hi-tech, con libros electrónicos y música en la nube", dice Aznar, ya cómodamente sentado y entre carcajadas. "Esta presencia de libros y discos es parte de una pertenencia. En mi casa (paterna) había un combinado que era un poco más de lo que nos podíamos permitir económicamente".Libros no había mucho porque no era una familia muy lectora. Sí la clásica enciclopedia Salvat, un libro de viajes y uno de poemas de Gustavo Adolfo Bécquer.-En los últimos años, tus discos y tus conciertos tendieron a promover una síntesis. ¿Cierto?Sí, Cuerpo y alma (98) es el disco que marcó un punto de inflexión, el que enuncia ese abanico estilístico. Ahí hay tango, folklore, canción de raíz latinoamericana, música afroperuana y a la vez está todo el tiempo atravesado por la estética del rock. Era uno de los discos favoritos de Mercedes [Sosa]. «Ay, nene, lo llevo en el auto [dice imitando la voz de la entrañable cantante y ríe con ganas], lo escucho todo el día», me dijo una vez. Me enorgulleció muchísimo y me sirvió para darme cuenta de que estaba bien planteada mi apuesta estética. Los discos en los que amalgamó a Charly García con Peteco Carabajal, Cuchi Leguizamón y Chabuca Granda fueron mi referencia como crisol de fusiones y que ella me dijera eso fue como recibir una bendición papal.-Empezaste a tocar desde muy chico y a los 14 ya estabas sobre un escenario. Desde el comienzo te mediste con músicos mayores.-No siempre, el Mono Fontana [tecladista de Luis Alberto Spinetta y con una larga trayectoria solista] tenía 14 como yo cuando empezamos a tocar juntos en...

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