Apacheta, de necesidad y urgencia (2° parte)

Entre las declaraciones de Lopérfido, los despidos en Cultura de la Nación, la (re)aparición de Telerman en la tele, la noticia de que sólo dos salas de las siete que tiene el Complejo Teatral estarán abiertas durante todo el año y los ecos de la reglamentación de la ley de actores esta semana aportó demasiada tela para cortar, zurcir, emparchar. Lejos de esa agenda se hace necesario retomar el caso Apacheta, la sala que hace 13 años dirige Guillermo Cacace y que, en marzo, deberá dejar porque el dueño quiere vender el terreno. Desde que se conoció la noticia, fin de diciembre, el mundillo teatral de las redes sociales y de las redes personales empezó a tejer otra red de salvataje. En este lapso, Cacace sumó socios: el director Ziro Zorzoli y la iluminadora Eli Sirlin. Juntando voluntades, ilusiones y ahorros, entre los 3 llegarían con toda la furia al 50% del valor de la propiedad. Paralelamente, al teléfono del creador de Mi hijo sólo camina un poco más lento se comunicaron Enrique Avogadro (Cultura Nación), Alejandro Ullúa (Proteatro)...

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