El ajuste: recorte fiscal inequitativo y poco eficaz

 
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Luego de una década en la que se aumentó el gasto público en diez puntos del producto bruto interno, y llegó la hora de pagar los platos rotos. El Gobierno tomó nota de esta realidad que ya se torna insostenible y emprendió el temido ajuste, pero hizo caer el mayor peso de esa , fundamentalmente la clase media asalariada y los jubilados. Para colmo, desde el Estado ni siquiera se dan muestras de austeridad con un recorte de erogaciones en propaganda oficial o en Fútbol para Todos.La necesaria quita de subsidios no sólo es inequitativa, ya que solamente afecta a la población residencial del área metropolitana de Buenos Aires y , sino que tiene sabor a poco. El tijeretazo en gas y agua dejará un ahorro de $ 10.000 millones, sobre una masa de subsidios que asciende a $ 122.614 millones. Una medida similar sobre la electricidad podría dejar apenas otros $ 10.000 millones; mientras que la licuación de salarios a empleados públicos por efecto de la inflación arrojaría una suma similar.La gran incógnita es qué sucederá con las jubilaciones y pensiones. Si siguen la misma suerte que los sueldos públicos, es decir, si crecen sólo 30% mientras que la inflación roza el 40% anual, significarán un ahorro del Estado en términos reales de $ 30.000 millones. Según un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), todos estos recortes juntos no llegan a cubrir un déficit fiscal que en 2013 fue de $ 64.000 millones y que tuvo que financiarse con emisión monetaria, lo que produjo más presión inflacionaria.Alejandro Rodríguez, director del Departamento de Economía de la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos (Ucema), dice que la pregunta que todos se hacen es quién pagará el ajuste. "El gran peso va a caer de manera directa sobre la clase media y media baja, vía reducción de subsidios –responde el especialista–. Además, eso se va a derramar indirectamente sobre otros sectores de la economía, porque esa familia a la que se le aumenta el gas y el agua va a recortar su gasto en empleada doméstica o en el restaurante de la esquina."Fernando Navajas, economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), resume el ajuste en una conocida frase: mucho ruido y pocas nueces. "Es un recorte sobre pocos. El Gobierno quiere concretar un ahorro de un punto del PBI sacándoselo a la clase media urbana del área metropolitana. Pero eso no alcanza", comenta el especialista.Ahora bien, ¿quién tendría realmente que...

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