La actividad parlamentaria, más baja que en otros años electorales

 
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Es ya un clásico en todos los años electorales que el Congreso disminuya el ritmo de su tarea cotidiana mientras los legisladores se encuentran de campaña. Sin embargo, nunca como en estos primeros cinco meses del año hubo tan pocas sesiones en ambas cámaras. Los legisladores batirán un récord, pero por su baja productividad.

Tal como consignan las versiones taquigráficas, la Cámara de Diputados celebró desde el 1° de marzo -fecha de inicio del período ordinario de sesiones- hasta ahora sólo dos sesiones. En el Senado apenas tres en el mismo período. Un balance por demás escuálido si se lo compara con la ya de por sí baja productividad legislativa de los años electorales inmediatamente anteriores.

En efecto, en 2013 la Cámara baja celebró cinco sesiones en los cinco primeros meses de ese año, mientras que el Senado otras ocho sesiones. En 2011 -año de elecciones presidenciales, como el actual-, la Cámara de Diputados efectuó cuatro sesiones en idéntico período, mientras que el Senado, seis.

Si bien la responsabilidad mayor de esta parálisis parcial que hoy padece el Congreso le corresponde a la mayoría oficialista en ambas cámaras, lo cierto es que la oposición es corresponsable por dejar hacer sin mover demasiado el avispero. Lo cierto es que las comisiones permanentes prácticamente no se reúnen y, por ende, hay cientos de proyectos que esperan ser tratados. Los únicos que tienen vía rápida son los de inmediato interés del Gobierno; por caso, el paquete de iniciativas enviado por el Poder Ejecutivo, que procura dotar de un blindaje judicial al kirchnerismo cuando se retire del poder el próximo 10 de diciembre (ver aparte).

Otros dos proyectos que el Congreso sancionó este año es el que dispone la estatización de la administración de los ferrocarriles -hecho a medida del precandidato presidencial...

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