Abren el proceso para juzgar a Dilma

 
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RÍO DE JANEIRO.- La crisis política en Brasil llegó ayer a su punto de ebullición. Arrinconado ante la posibilidad de perder su cargo por denuncias de corrupción en el escándalo de sobornos de Petrobras, el polémico presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, sorprendió al aceptar uno de los pedidos de impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff, que ahora deberá juntar todo el apoyo político posible para mantenerse en el poder.

"Recibí con indignación la decisión del presidente de la Cámara de Diputados contra un mandato democráticamente conferido por el pueblo brasileño", reaccionó con rapidez Dilma en un mensaje televisivo desde el Palacio del Planalto anoche, nueve meses después de haber sido reelegida.

"Tengo la convicción y la absoluta tranquilidad en cuanto a la total improcedencia de este pedido, así como de su justo archivo", resaltó junto a la cúpula de su gobierno, cuya gestión es aprobada por sólo el 10% de la población.

En medio de una aguda recesión, una inflación de casi 10% y una tasa de desempleo que roza el 9%, la presidenta tendrá ahora que esforzarse por superar los obstáculos que se le presentan en un proceso de juicio político.

Primero, la Cámara de Diputados creará una comisión especial para evaluar la decisión de Cunha y, en un plazo de 15 sesiones parlamentarias, deberá someter su parecer al plenario de la Cámara, formada por 513 legisladores. Serán entonces necesarios dos tercios del total, o sea 342 votos, para que se inicie el proceso de impeachement.

De ser aprobado -escenario que no ocurre desde 1992, cuando Fernando Collor de Mello enfrentó un impeachment y renunció antes de ser condenado-, la presidenta sería apartada de manera provisoria de sus funciones durante un plazo máximo de 180 días. Asumiría el poder interinamente el vicepresidente, Michel Temer, que al igual que Cunha pertenece al principal aliado del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), pero hasta ahora se ha mostrado leal a la mandataria.

El Senado será el encargado de juzgar a Dilma en una sesión plenaria encabezada por el presidente de la Corte Suprema. Nuevamente serían necesarios dos tercios de los votos (54 del total de 81 senadores) para destituir inmediatamente a la presidenta, que además quedaría impedida de ejercer otro cargo público electivo por ocho años.

Cunha, un calculador político evangélico y conservador, basó su decisión en una solicitud de impeachment...

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