Entre nosotros

Autor:Antonio A. Martino
Páginas:1-14
 
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Martino, Entre nosotros
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Entre nosotros*
Por Antonio A. Martino
Juan Bautista Alberdi fue un abogado, jurista, economista, político, estadista, di-
plomático, diputado, escritor y argentino, autor intelectual de la Constitución Argentina
de 1853 con su obra Bases y puntos de partida para la organización política de la
República Argentina de 1852. Alberdi nació en San Miguel de Tucumán el 29 de
agosto de 1810 y murió en Neuilly-sur-Seine, el 19 de junio de 1884. En el relato que
sigue se lo hace nacer en 1940 para volverlo un contemporáneo y poder hablar de él
y de su obra “entre nosotros”.
Juan Bautista Alberdi nació el 29 de agosto de 1940 en San Miguel de Tucumán.
Tuvo la suerte de acceder aun a una formación escolar importante sea en la escuela
primaria, el liceo y en la Universidad con resabios de viejos profesores europeos. No
llegó a tenerlos ni a Rodolfo Mondolfo ni a Renato Treves. Pero tuvo sus enseñanzas.
En verdad estudió derecho en Buenos Aires pero no terminó su carrera allí, sino
en la docta Córdoba, donde tuvo contacto con lo más granado de la vida jurídica cor-
dobesa y con una recomendación de Pedro Frías, que había intuido su penetrante
inteligencia, se fue a Santiago de Chile. ¿Coincidencias con su ilustre antepasado?
Puede ser.
Abogado, periodista, político, nuestro Alberdi es notable en todas las propieda-
des que lo fuera su famoso antecesor: inteligencia preclara, honesto consigo mismo
(y por consecuencia con los demás), reflexivo pero no impedido para la acción, docto,
buen amigo y buen ciudadano. Que nuestro Juan mintiera alguna vez con respecto a
cómo había conseguido el título, en eso también se parecía a su ilustre pariente. “Ge-
neralmente no miento, callo algunas cosas”, decía.
Con motivo de las dictaduras militares tuvo que exiliarse por unos años hasta
que volvió a Buenos Aires con un doctorado, experiencia internacional y la convicción
que a partir de 1983 se forjaba un nuevo destino para la Argentina. Ganó el concurso
para la cátedra universitaria en Buenos Aires y continuó su trabajo de periodista. Man-
tenía un crisol de valores parecidos a los de su famoso homónimo: el crimen de la
guerra, la resolución de conflictos por medios legales, un jus gentium distribuido, la
necesidad de una clase política nacional con un programa de desarrollo, necesidad
de la expansión de la población con criterios cualitativos, una fuerte sociedad civil. Por
cierto, el contexto era muy distinto, incluso para su actual e inacabado trabajo Frag-
mento preliminar de derecho, una suerte de teoría general del derecho actualizada.
Había sufrido una verdadera crisis intelectual con la guerra de las Malvinas. Co-
nocía, sostenía y apoyaba la posición argentina, se alegró de la resolución 204 de
Naciones Unidas que obligaba prácticamente a Inglaterra a tratar el tema de la sobe-
ranía con Argentina. No estuvo de acuerdo con la decisión de la invasión y mucho
menos la resistencia ante las amenazas inglesas de enviar la Task Force. Esto lo
aislaba del medio tanto académico como periodístico. Evitaba tratar el tema con sus
* Bibliografía recomendada.

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