Sentencia de Cámara Federal de Casación Penal, 4 de Octubre de 2010, expediente 8.715

Fecha de Resolución 4 de Octubre de 2010

CAUSA Nro. 8715 - SALA IV

ZENI, C.M. s/recurso de casación Cámara Nacional de Casación Penal Año del Bicentenario MARTIN JOSE GONZALES CHAVES

Prosecretario de Cámara REGISTRO NRO. 13.979 .4

la ciudad de Buenos Aires, a los 4 días del mes de octubre de dos mil diez, se reúne la Sala IV de la Cámara Nacional de Casación Penal, integrada por el doctor M.G.P. como P. y los doctores G.M.H. y A.M.D.O. como Vocales, asistidos por el Prosecretario de Cámara doctor M.J.G.C., a los efectos de resolver el recurso de casación interpuesto a fs. 653/672 de la presente causa N° 8715 del registro de esta Sala, caratulada: “ZENI, C.M. s/recurso de casación”, de la que RESULTA:

  1. Que el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de General Roca,

    provincia de Río Negro, resolvió, con fecha 07 de noviembre de 2007, en la causa n° 576 f° 192 de su registro, en lo que aquí interesa:

  2. CONDENAR a C.M.Z. a cumplir la pena de siete años de prisión, multa de tres mil pesos ($ 3.000), accesorias legales y costas por hallarlo autor penalmente responsable del delito de transporte de estupefacientes. Citó el art. 5°, inciso “c”,

    de la ley 23.737, 12 y 29 del C.P. y 530 del C.P.P.N (fs. 644).

  3. Que contra dicha sentencia interpusieron recurso de casación los doctores O.R.P. y G.E.P., asistiendo técnicamente al imputado, el que fue concedido a fs. 678/vta. y mantenido a fs.

    692, sin adhesión por parte del F. General, doctor R.O.P. (fs. 693

    vta.).

  4. Que los recurrentes encarrilaron su impugnación por vía de ambos motivos previstos en el art. 456 del C.P.P.N.

    En primer término, denunciaron erróneamente aplicado el art. 5°,

    inciso “c”, de la ley 23.737 y subdividieron su impugnación en varios aspectos, a saber:

    −1−

    Criticaron, por un lado, que el tribunal tuviese por configurado el elemento cognitivo del dolo en relación a su defendido y, por otro, que haya descartado la aplicación de la figura en su forma tentada.

    En el primer carril, formularon una serie de críticas a la valoración que de las testimoniales rendidas en la audiencia, efectuó el tribunal a quo. A tal fin, transcribieron segmentos de algunas de éstas dadas en el juicio,

    sustancialmente, aquéllas en las que se había dicho que la tapa del baúl del automóvil que tripulaba ZENI se hallaba abierta producto de un accidente, que los envoltorios con estupefaciente se hallaban desparramados por el piso y dentro de un doble respaldo del asiento trasero, que por el impacto el respaldo del asiento trasero se volcó hacia adelante, que así se dejó al descubierto que se trataba de un doble respaldo y que en el medio de habían divisado una serie de paquetes de similares características a los hallados en el piso.

    En alusión al testigo Z. refirieron que éste manifestó haber tomado fotografías de varios paquetes y del baúl donde “se veía como un doble fondo. Dentro del automóvil parecía que el asiento se había corrido y allí había varios paquetes. En el baúl había algo de madera”. Afirmaron que “obviamente” el testigo hacía alusión al marco de madera que le daba estructura rígida de apoyo al respaldo de los asientos traseros.

    Enfatizaron que la versión dada por el imputado en oportunidad de efectuar su descargo, resultaba “mucho más razonable” que aquella sustentada en el requerimiento de elevación a juicio en la que no se dieron mayores detalles de porqué se tuvo por acreditado que su defendido transportaba la droga concientemente, actividad que, a juicio de los defensores, por imperio del principio onus probandi corresponde al Ministerio Público Fiscal.

    Sin embargo, criticaron, el tribunal no otorgó verosimilitud a los dichos del imputado, limitándose a afirmar que el dolo debía probarse a través de la constatación de datos objetivos a partir de los cuales pueda inferirse su existencia. A criterio de los recurrentes, el tribunal, a partir de inferencias no fundadas, afirmó que ZENI sabía que los paquetes estaban en el auto y además,

    que sabía que contenían estupefaciente.

    −2−

    CAUSA Nro. 8715 - SALA IV

    ZENI, C.M. s/recurso de casación Cámara Nacional de Casación Penal Año del B.A., apuntaron “el tribunal se metió en camisa de once varas” (sic),

    pues con el razonamiento llevado a cabo por el sentenciante de grado es mas factible concluir en que ZENI desconocía su existencia que afirmar, como arbitrariamente hizo, que se hallaba reunido el elemento cognitivo del dolo.

    En tal sentido, sostuvieron que quien transporta nada menos que 79

    kgs. de droga en un auto que debe recorrer 1200 kilómetros, pasar por tres provincias distintas y por dos puestos de F.U.N.B.A.P.A ¿va a llevar esos bultos sueltos desparramados en el asiento trasero o acaso los pondrá en el baúl?. A ello adunaron que tampoco resultaba razonable que en esas circunstancias ZENI

    viajara a 200 kilómetros por hora como lo dijeron los testigos, máxime si se tiene en cuenta, dijeron, que el imputado pasó por varios puestos de control fito zoo sanitario -lo que se demuestra a partir de los tickets secuestrados- que “como bien se sabe” revisan el baúl de todos los vehículos que por allí transitan.

    Asimismo, se preguntaron qué sentido tenía armar un doble fondo en el asiento trasero del auto y no utilizarlo arriesgándose a ser interceptado por personal policial. Sobre la base de tales conclusiones, afirmaron que “no necesita[ba] ser argumentado” que si un vehículo es acondicionado especialmente para transportar droga y que su conductor no se dé cuenta de dicha circunstancia,

    no resulta lógico que los paquetes conteniendo esa sustancia se hallen desparramados en el asiento trasero, dentro de una valija o en el interior del baúl.

    Cuestionaron asimismo, las conclusiones a las que arribó el a quo en orden al tamaño de la carga a la que calificó como de “imposible de ocultar por sus dimensiones”.

    Sobre el punto, resaltaron que la comparación efectuada con dos valijas es totalmente infundada y especulativa “dejando de lado que si los señores jueces hubiesen deseado usar ese argumento lo que tendrían que haber hecho era disponer de oficio una medida probatoria como todavía les autoriza el código vigente en su art. 397, disponiendo que se midiese el cubicaje del doble fondo existente entre los respaldos de los asientos traseros y el panel delantero del baúl de equipajes y se determinase el de los 78 paquetes secuestrados”. Apuntaron que −3−

    el déficit de prueba no se puede hacer valer en contra del imputado y suplirse con una argumentación que, aunque ingeniosa, ha omitido tener en cuenta las consideraciones referenciadas.

    Destacaron que más allá de que resultaba “obvio” que la droga venía acondicionada en ese doble fondo, se preguntaron para qué fue construido si no era para ocultar los bultos y, a ello, respondieron que sea quien fuere que escondió

    la droga tenía que conocer su existencia y si ZENI fue engañado por CASTILLO -

    tal como declaró en su indagatoria-, fue entonces este último quien se encargo de diseñarlo, ejecutarlo y llenarlo.

    De ello concluyeron en que ZENI viajó con la droga ignorando por completo que le habían cargado esa “mercadería peligrosa”.

    Asimismo, dijeron que el tribunal privó a la defensa de conocer las medidas exactas de cada paquete, aunque las fotografías de fs. 59 les permitieron apreciar que “medido el ladrillo que está en primer plano, al cual el fotógrafo le aproximó considerablemente el lente, el largo -en la fotografía- mide 12.5 cm., el ancho, 5.1 cm y el alto 0.5 cm”. Ahora bien, dijeron, “alguno de los policías en la audiencia aludió al tamaño de los paquetes y [...] [dijo] ‘25 x 10', sin aludir al espesor. Pero si observamos que la escala parece ser 1:2, ya que el largo mide justo la mitad de esa cifra y el ancho también pues daría 10.2, se puede confiar entonces que el alto (o espesor) del paquete parece ser de 1.0 cm. Es decir, que el cubicaje de un paquete en centímetros cúbicos, sería de 25 x 10.2 x 1, lo que es igual a 255 centímetros cúbicos. Por lo que resulta lógico que cada paquete pese aproximadamente un kilogramo, pues la droga venía muy compactada como es habitual. Así pues, los 78 paquetes multiplicados por ese valor unitario, ubicarían un volumen total de 19.890 centímetros cúbicos, que cabe perfectamente en el doble fondo [...]” (sic).

    En otro orden, cuestionaron que se “infiriera” la culpabilidad de su asistido y se descartara parcialmente la veracidad de sus dichos de la circunstancia de que no solicitó que se diera aviso del accidente a los ocupantes del otro vehículo que venía detrás de si. Tacharon a dicho argumento de “poco serio”.

    En lo que al argumento de la falsedad de la autorización de manejo −4−

    Cámara Nacional de Casación Penal CAUSA Nro. 8715 - SALA IV

    ZENI, C.M.A. delB. s/recurso de casación que este llevaba concierne, sostuvieron que resultó absolutamente coherente la explicación dada por su defendido en tal sentido y que, según dijeron, el tribunal arbitrariamente descartó.

    Aunque por medio de un agravio autónomo, encarrilaron por la vía prevista en el inciso 2°, del art. 456, del C.P.P.N., un planteo de arbitrariedad en la valoración de la prueba en el que, sustancialmente, iteraron los argumentos esbozados en oportunidad de criticar que el modo en que el tribunal tuvo por acreditado el dolo de ZENI, puntualizando las siguientes consideraciones.

    Por una parte, cuestionaron que el tribunal omitiese valorar los dichos de “sus” testigos, el acta policial de inicio -tickets secuestrados de peajes los que,

    según dicen, son incompatibles con la teoría de que la droga estaba a la vista- y sobre todo, los dichos de los testigos del procedimiento policial y periodistas convocados como tales. Dijeron que todos aludieron al “doble fondo entre el respaldo de los asientos traseros sobre todo el izquierdo que al ser menos afectado que el derecho permaneció parcialmente en su lugar y permitió retener algunos paquetes en su interior que allí fueron encontrados por los policías y el panel delantero del baúl que voló como consecuencia del impacto” (sic).

    Sostuvieron que la factura del...

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