El máximo tribunal deberá alcanzar el mayor consenso para evitar eventuales empates

 
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La Corte Suprema, que hasta el viernes estaba formada por siete integrantes, desde hoy quedó reducida a seis: más allá de que el dato es obvio desde el , desde el punto de vista legal, el máximo tribunal acaba de perder uno de los escaños. Por eso, ni siquiera en un remoto caso de empate podría nombrarse un conjuez para desempatar.Eso es lo que surge con claridad de la ley 26.183, que fue aprobada en noviembre de 2006.Esta ley determinó que la Corte, que en ese momento tenía siete integrantes, terminará teniendo cinco. Y dispuso que, mientras se llegue a ese número de jueces, su composición se sujetará a una regla de transición.Según la disposición transitoria del artículo 3 de aquella ley, "en oportunidad de producirse una vacante definitiva -lo que ocurrió el sábado, con el fallecimiento de Argibay-, se reducirá transitoriamente a seis (6) el número de jueces de la Corte. En dicho período las decisiones de la Corte se adoptarán por el voto mayoritario de cuatro (4) de sus miembros".En otras palabras, desde una perspectiva legal, la Corte ya no tiene siete jueces -y falta completarla con uno-, sino seis.Un dato, tal vez curioso, pero que también es exacto: en el hipotético caso de que en alguna causa se diera un empate de tres jueces contra tres y ninguna de las posturas alcance la mayoría de cuatro votos, la única forma de resolverla sería que los ministros negocien entre ellos hasta destrabar el debate o dejen la sentencia para ser dictada más adelante.La Corte norteamericana no tiene un mecanismo de desempate, y si en algún caso concreto hubiera empate, se entiende que queda confirmada la sentencia apelada. El Congreso argentino tampoco fijó un mecanismo de desempate. Y no hay espacio para designar un conjuez.Ayer, durante el...

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