La vuelta 'a fojas cero' en el Correo no sería tan fácil como dijo Macri

 
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Existe una máxima del derecho que dice que nadie puede alegar su propia torpeza. Esta simplificación es sobre la teoría de los actos propios, que a grandes rasgos establece que no es posible borrar hoy la firma que se estampó ayer. Nadie puede ir válidamente contra sus propios actos. Ya desde la época romana, el acto propio obliga a sus consecuencias. Hay excepciones, claro está, como que aquella rúbrica se hubiera hecho con un revólver apuntando.

Este principio bien podría aplicarse a lo que el presidente dijo ayer. "Instruí a para que volvamos a fojas cero", sostuvo en relación al polémico acuerdo entre el viejo y el Estado. Sin embargo, no es tan fácil que el Gobierno vuelva a fojas cero con un instrumento que acaba de firmar.

Una parte, el Estado mediante un funcionario, prestó conformidad a un acuerdo propuesto por otra parte, el Correo. Ambos le pidieron entonces a una cámara judicial que homologue el contrato. Pero ahora, según lo que dijo Macri, la cosa cambia y uno de ellos desconoce lo entregado al juez.

Bien podría pasar, y no quiere decir que éste sea el caso, que el deudor (la empresa Correo, del grupo Macri) quiera hacer valer cada punto y cada coma de lo que ya firmó en un contrato que está a consideración de la Justicia. Llegado a este punto, es poco probable desconocerlo si no hay anuencia del Correo. Corre en este caso la teoría de los actos propios por lo que ya firmó el Estado.

Además, es muy limitada la capacidad que tiene un juez comercial para establecer los términos de un acuerdo en un concurso de acreedores. Se trata de un pacto entre partes en el que uno ofrece y el otro acepta. Si el juez considera que hubo fraude o abuso en la propuesta, podrá no homologarla o hacer alguna sugerencia, pero no establecer nuevos términos. Sí...

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