Volver al ruedo después del retiro: hay vida laboral más allá de la jubilación

 
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Ramón se jubiló hace un año, pero algo no anda bien. No está conforme con eso de "no hacer nada". Siente que tiene más tiempo para pensar en enfermedades y achaques que todavía no tiene o "bueno, quizás alguno, sí, pero nada grave". Ve mucha televisión, aunque cuenta que "me tira un poco para abajo" y piensa por qué la sociedad lo trata como a un adulto mayor cuando se siente como un adulto cualquiera, y con algo de resentimiento piensa que hay personas que le dicen "abuelo" cuando ni los conoce. Se sabe útil y además, la jubilación tiene gusto a poco. Cree entonces que llegó la hora de volver a ponerse en marcha y buscar, nuevamente, un trabajo. "Ojalá sea en relación de dependencia", piensa, pero si no lo consigue, "tendré que hacer algo por mi cuenta. Me quedan muchos años para seguir produciendo".

La opción de seguir trabajando es cada vez más atractiva, sobre todo porque con una jubilación no alcanza para cubrir los gastos mensuales, o tener la misma calidad de vida que se disfrutaba mientras que había un ingreso fijo en la casa. Perder la jubilación no es una opción, pero sí lo es sumarle otro ingreso.

Desde la Anses

Esta semana, el titular de Anses, , sorprendió con una declaración en Mesa Chica, en LN+, que deja ver que el tema de la edad de la jubilación está en agenda. Tras aclarar que "la edad de jubilación la tiene que decidir el Congreso", dijo que "hay trabajadores que pueden seguir... más allá de los 65 años". Jubilarse "debería ser voluntario para el que quiera seguir trabajando y esté bien físicamente. El retiro debería ser voluntario".

Hasta ahora, no lo es. La empresa pide la baja del empleado una vez que cumple con la edad para jubilarse, pero tiene la opción de volver a tomarlo, en blanco como corresponde. Nace entonces un nuevo contrato, y una nueva antigüedad, que se da a partir del nuevo alta. Pero no siempre fue así. "Hasta 1994, había una incompatibilidad relativa para jubilarse y trabajar. Si esto sucedía, le bajaban al trabajador su jubilación a la mínima", dice el abogado previsional Adrián Tróccoli. Por supuesto que funcionaba como un efecto desalentador por el miedo a perder el trabajo y quedarse con la mínima.

Más tarde, llegó la incompatibilidad plena, es decir directamente no se podía trabajar. Hasta que llegó una desafortunada frase del ex presidente: "Si (los jubilados) tienen tanta fuerza para protestar y mandar a policías al hospital, bien podrían tener fuerza para trabajar, y no lo hacen"...

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