Volver al ruedo: el abecé de los códigos actuales de seducción

 
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Un marciano. Así confiesa que se sintió Iván Rodríguez, de 33 años, ni bien pisó un boliche posruptura. La relación con su ex había durado 11 años y en ese tiempo, las cosas en torno de cómo seducir a una mujer habían cambiado. Y vaya cómo. "Le pedí el teléfono a una chica, dejé pasar unos días como manda el manual y la llamé para salir. Pero la chica se sorprendió un poco, se mostró distante y me cortó el rostro. Después un amigo me dijo que estaba loco, que cómo iba a llamar así, sin haber histeriqueado antes por WhatsApp", confiesa Iván, que tuvo que hacer un "curso acelerado" con sus amigos solteros para volver al ruedo.

Lo que padeció Iván tiene nombre de película: Volver al futuro. Así lo resumieron Matías Moscardi y Andrés Gallina, autores del libro Diccionario de separación. De amor a zombie. "Volver al juego implica reinscribir un tiempo distinto al presente. Por eso es como Volver al futuro. Con una pareja se construye un micromundo, un microlenguaje que es bastante alienante. Por eso cuando la relación se rompe la vuelta al mundo es un acontecimiento traumático que requiere de un proceso de realfabetización afectiva", plantea Moscardi, docente universitario de la carrera de Letras de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Con códigos de seducción que cambian y se reconfiguran todo el tiempo, no queda otra que la adaptación en momentos donde San Valentín sobrevuela con su poder de fuego. Porque lo que antes parecía ser la fórmula de seducción infalible en una primera cita, hoy puede resultar la peor de las opciones. Y entonces las preguntas surgen entre quienes buscan el amor, ya sea por una noche o para siempre. ¿Mejor el mensaje que la llamada? ¿Sexting en la primera cita? ¿Likear antes que piropear? A la hora de pagar la cuenta, ¿hay que dividirla o dejar que uno cargue con todo el gasto? ¿Y sirve "espiar" al otro en redes sociales para evitar llevarse un chasco?

A pesar de la aparente complejidad de las relaciones, hay miradas optimistas. "La buena noticia es que, a diferencia de hace 15 años, ya no necesitás salir para conocer a alguien. No te exponés y el miedo al rechazo desaparece. La desventaja es la competencia: si en un boliche hay cientos de competidores, en las redes tenés cientos de miles", dice Martín Rieznik, director de la escuela de seducción LevantArt, donde enseñan a hombres pautas para sociabilizar con mujeres, en el mundo virtual y en el real. "Si sos malo seduciendo, sos malo en Tinder, Happn o en un...

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