Vivir y morir en el Gran Buenos Aires

 
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Mirador Nacional

Vivir y morir en el Gran Buenos Aires

El promedio de vida es de dos años menos que en Capital; la degradación del ambiente agrava la situación en las zonas más pobres

Hugo Alconada Mon, LN 15.04.2009

Basural es de La Nación

Sólo por residir en el conurbano, la vida se acorta dos años, por lo menos. Esa es una de las diferencias más notables y significativas con quienes viven en la Capital Federal. Claro está que esa cifra también depende de dónde se resida. En qué partido y en qué área dentro de ese distrito inmenso, porque no es lo mismo dormir sobre las cuencas del Riachuelo-Matanza o del Reconquista que en las zonas más acomodadas de San Isidro o Tigre, o incluso de Hurlingham. O de Lomas. Ni siquiera a la hora de anticipar de qué morirá cada uno.

Las estadísticas generales esconden los matices. Porque los que viven en el primer y más rico cordón alrededor de la ciudad de Buenos Aires registran una expectativa de vida de 74,72 años, algo por encima de la tasa provincial (74,44), pero más de un año por sobre la estimación para el segundo cordón (74,72), según estadísticas oficiales bonaerenses.

Eso, sin mencionar la distancia que media de un lado y otro de la avenida General Paz. "Si evaluamos a los vecinos de la zona norte de la ciudad de Buenos Aires y las zonas pobres del conurbano, hablamos de 10 años de diferencia en la expectativa de vida", cuenta el ex subsecretario del Ministerio de Desarrollo Social porteño Carlos Regazzoni. Doctor en medicina, sigue como funcionario de la ciudad y lleva años estudiando el área metropolitana. Esos 10 años es la diferencia, ejemplifica, entre Recoleta y Avellaneda, para no ir más lejos.

El contraste no sólo se da por los años que podrían vivir unos y otros. También por quiénes tienen más probabilidades de vivir: si la tasa promedio de mortalidad infantil era de 12,7 por mil en la provincia en 2006 y de 12,9 en todo el país (subió a 13,3 en 2007), en el conurbano fue de 13,9. Pero, otra vez, con claros contrastes: en el primer cordón fue 11,1 (con 7,3 en Vicente López y 14 en Ituzaingó), y en el segundo cordón llegó a 14,9 (con San Fernando en 9,7 y Presidente Perón en 20,6).

Esos contrastes abarcan también las causas que llevan al cementerio. Si los tumores y los infartos concentran el 41,2% de las muertes en el resto de la provincia, en tajadas casi idénticas pero con una ligera prevalencia de los tumores, en el conurbano dominan por mucho las enfermedades del corazón. El 28,7%...

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