Una visita relámpago que no le dio respiro

 
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SARAJEVO (De una enviada especial).- Once horas, cinco discursos, temperaturas de más de 30°C. En la visita relámpago del Papa a esta ciudad de edificios soviéticos -resabio de sus 50 años bajo régimen comunista- y típicas construcciones de estilo austro-húngaro, lo que más sorprendió fue su extraordinaria energía, en una jornada muy larga y cargada de emociones.

La agenda era intensísima: ceremonia de bienvenida; misa multitudinaria; almuerzo con obispos; encuentro con el clero en la catedral; otro interreligioso y ecuménico en un centro franciscano; encuentro con jóvenes. No bien su avión despegó desde el aeropuerto de Fiumicino a las 7.30 -para una hora y media de vuelo-, como siempre Francisco, de 78 años, fue a saludar a los cerca de 60 periodistas de distintos medios en el vuelo papal, entre los cuales estuvo LA NACION, el único argentino.

Después de celebrar misa y almorzar con obispos, se conmovió al escuchar el testimonio de religiosos que durante la guerra sufrieron atrocidades. Y como suele suceder cuando entra en sintonía con gente y lugar, dejó de lado el discurso que tenía preparado e improvisó.

"Monjas, sacerdotes, obispos, seminaristas mundanos son una caricatura. No sirven, no tienen memoria de sus mártires, perdieron la memoria de Jesucristo", clamó en el encuentro que tuvo con el clero local, hablando en italiano e inmediatamente traducido...

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