Virus y crisis social. ¿Hacia dónde van los Estados Unidos de Donald Trump?

 
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Apenas 8 minutos y 46 segundos alcanzaron para sumir a Estados Unidos en el caos. La muerte del ciudadano afroamericano George Floyd a manos de un agente policial blanco el pasado 25 de mayo desató una ola de protestas contra el racismo que abarcaron desde pacíficas manifestaciones masivas hasta violentos saqueos, incendios y choques con las fuerzas de seguridad.Lejos de apaciguar las tensiones, el estilo de liderazgo confrontativo del presidente Donald Trump contribuyó a profundizar aún más la polarización preexistente en la sociedad norteamericana, que también enfrenta el desafío de combatir la pandemia del coronavirus, junto a las perjudiciales consecuencias económicas que la crisis sanitaria trae aparejada. Nada de todo esto sucede en un año irrelevante. En solo cinco meses, Trump buscará su reelección.¿Cómo terminar con las tensiones y la polarización, cuando el propio gobierno las alienta? ¿Cómo canalizar los reclamos de un sector de la sociedad que aparece huérfano de representación, en pleno año electoral? ¿Podrán las instituciones del sistema político norteamericano soportar las tensiones y la conflictividad creciente? ¿Cómo impactará el caos interno en el plano externo? ¿Puede un Estados Unidos que parece haber perdido el rumbo ceder aún más su dominio internacional ante el ascenso de China?Con la polarización exacerbada por la respuesta agresiva de Trump a los reclamos de opositores y afroamericanos, la tensión interna crece. Es probable que la conflictividad continúe, aunque el peso histórico de las instituciones estadounidenses es una reserva esencial para sortear esta creciente conflictividad. La situación interna tendrá su correlato en el plano internacional, donde la política exterior cortoplacista de Trump puede hacer que el país pierda aún más terreno en un escenario global también convulsionado, tanto por la pandemia de coronavirus como por la presencia de otros líderes de similar tendencia populista.Aunque el racismo no es una novedad y tiene profundas raíces históricas que trascienden a Trump, sí lo es la reacción del gobierno estadounidense ante la irrupción de las tensiones raciales. En una postal inédita, una Casa Blanca militarizada y blindada apagó las luces ante la amenaza de los manifestantes. Los uniformes camuflados de los agentes de la Guardia Nacional poblaron el Lincoln Memorial, ícono de Washington DC, y lugar donde Martin Luther King Jr. pronunció su famoso discurso "I Have a Dream". Fue la primera vez desde 1968, cuando asesinaron al reconocido líder por los derechos civiles de los afroamericanos, que la capital estadounidense decretó el toque de queda."Los sectores anti-Trump ven a un presidente que no responde a sus demandas y sube la apuesta constantemente en forma agresiva. Trump construye política desde la división. Pone el dedo en la llaga sobre divisiones que ya existían. Con Obama o...

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