Violencia de género: 'Él dijo que no tenía nada que perder y que no pararía hasta matarme'

A María Teresa Acosta la cuarentena no le cambió la vida. "Después de lo que me pasó nunca pude salir a ningún lado. Tampoco pude volver a trabajar. Estoy con tratamiento psicológico por los ataques de pánico. Siempre tengo que estar acompañada de mis hermanos o mi marido. No hago nada sola", contó al referirse al daño provocado por el ataque de su expareja, un hombre que la baleó en noviembre pasado y que aún continúa prófugo. "Él me dijo que no tenía nada que perder y que no iba a parar hasta matarme", aseguró la víctima del intento de femicidio.El sábado 16 de noviembre de 2019, Acosta salió de su casa en Ingeniero Budge para hacer algunas compras. La acompañó una vecina porque desde la separación, hacía ya dos años, Alfredo Falcón no dejaba de acosarla y amenazarla. "Después de que conocí a mi actual pareja-recordó la mujer en diálogo con LA NACIÓN- él empezó a llamarme por teléfono y a seguirme cuando salía de mi casa. También me esperaba en el colegio de mis hijos. Había hablado con mis amigas y les dijo que me iba a matar. Tuve que cambiar toda mi rutina. Le hice tres denuncias y por eso él tenía una perimetral. No se me podía acercar a menos de 300 metros".A pesar de la restricción impuesta por la Justicia, ese sábado, Acosta salió de una carnicería y encontró a Falcón a unos pocos pasos. Tenía la vista fija en ella y llevaba la mochila donde él, como le había confesado durante tantas persecuciones, guardaba el arma para asesinarla. La mujer cruzó la calle desesperada y entró a la panadería ubicada en Claudio de Alas y Recondo. Allí le rogó a la empleada que llamara a la policía porque su vida corría peligro. Ya era demasiado tarde."La empleada atinó a bajar la persiana -contó Acosta-, pero él se metió igual. Sacó el arma y se me vino encima. Me apuntó a la cabeza, yo alcancé a poner las manos y me pegó un tiro en el pecho. Él salió por otra puerta y yo me caí al piso. Vi que la empleada fue a llamar a una ambulancia, pero le dije que me llevara ella porque no iba a llegar viva, no podía respirar".La empleada no lo dudó: subió a Acosta a su auto y manejó a toda velocidad hasta el Hospital Materno Infantil Oscar Alende por ser el más cercano. Sin embargo, por la gravedad de la herida, la mujer fue trasladada de urgencia al Hospital Gandulfo de Lomas de Zamora donde permaneció internada hasta el 12 de diciembre. "Estuve en terapia intensiva, toda entubada y con respirador. La bala me había lastimado todo por dentro. Me perforó el...

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