Vidal después del 'plan V': cómo se prepara para la batalla más difícil

La euforia peronista que moviliza al oficialismo desde la captación de contagia a y a su equipo bonaerense. Pero en la gobernadora predomina otro sentimiento en estas horas previas a la gran batalla electoral: alivio. "Yo nunca me compré el 'plan V'", dijo en una reciente reunión reservada que relatan fuentes de su máxima confianza. Suele explicar que se sacó "un enorme peso de encima", que siempre creyó que "la iba a sacar adelante" y que disfruta de pensar que el próximo fin de semana -con las listas ya anotadas- podrá anunciarles a los bonaerenses que cumplió con su palabra de ir por la reelección provincial.En todo caso pasará de un estrés a otro. En su entorno cuentan que las especulaciones de un salto de urgencia a la candidatura presidencial actuaron como una fuente de tensión constante estos meses. Suena a una admisión de que la hipótesis tantas veces negada podía ocurrir si la caída en la imagen de Macri se profundizaba. Con las cosas claras y todos los experimentos enterrados -anticipo de elecciones, colectoras-, le toca defender el bastión decisivo del poder de Cambiemos en condiciones desfavorables. Nadie lo tiene más difícil que Vidal. Enfrenta al kirchnerismo en el distrito donde mejor se conserva y donde Macri sufrió una sangría de popularidad. Y todo sin el colchón tranquilizador de un ballottage."Vamos a pelearla y al final vamos a ganar otra vez" es el mensaje que baja la gobernadora a su gente. No es optimismo ciego, aclara. Es consciente de que corre de atrás. Perder está en la ecuación.Hubiera deseado que prosperara el "plan Y", de su lista adosada a boletas presidenciales de candidatos peronistas. Con Sergio Massa se negoció hasta el fin de semana pasado, cuando el artilugio se reveló inviable. "Estaba pensado para Alternativa Federal; sin Massa no tenía sentido", explican cerca de Vidal.La incorporación de Pichetto a la fórmula presidencial resultó un bálsamo al final de una sucesión de gestiones infructuosas. "Nunca antes una decisión había despertado semejante unanimidad en Cambiemos. ¿Cuándo viste que algo pusiera de acuerdo sin fisuras a Marcos y Durán Barba, a los radicales, a Horacio y a mí, a Monzó y Frigerio, a Lilita?", evaluó Vidal. Significó una inyección de ánimo. Una señal que muestra un camino de gobernabilidad futura, aun cuando falta en el medio una valla electoral inmensa.Las cifras que manejan en la gobernación -previas al efecto Pichetto-ubican a Vidal en 32/33 puntos, en el escenario de una boleta...

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