Vidal busca a Massa y a Randazzo para conseguir el endeudamiento

En un contexto enrarecido por la proximidad del año electoral, las internas entre intendentes peronistas, la reaparición de Florencio Randazzo como ordenador de algunos de los fragmentos en los que se dividió el kirchnerismo y el siempre frágil pacto con Sergio Massa, María Eugenia Vidal comenzó a desandar las tratativas para conseguir los votos para el presupuesto 2017 y, más importante, un nuevo endeudamiento para afrontar su plan de obras y el déficit que arrastra la provincia.

Esta semana, una reunión de Randazzo con el ministro de Gobierno de Vidal, Federico Salvai, desató todas y cada una de las especulaciones posibles sobre un nuevo acuerdo de gobernabilidad que sustituiría al tigrense por el ex ministro de Transporte como eje. Desde el entorno de la gobernadora clausuraron ayer esa versión. "El presupuesto 2017 y la ley fiscal no nos preocupan. El tema es el endeudamiento y, obviamente, la cuenta no alcanza sin Randazzo o sin Massa", señalaron a LA NACION.

La clave, para Cambiemos, pasa por los dos tercios de los votos que se necesitan en la Legislatura para aprobar ese endeudamiento presentado en 59.000 millones de pesos. El resto de la política bonaerense también piensa en los dos tercios. Pero en otros dos tercios: los que se necesitan para nombrar al defensor del pueblo bonaerense, la vacante (o dos vacantes) en la Suprema Corte, la vocalía (o dos vocalías) en el Tribunal de Cuentas y, más importante aún, el reemplazo de la procuradora general, siempre que María del Carmen Falbo decida dar un paso al costado.

Vidal está dispuesta a negociar estos cargos con la oposición. Con una salvedad: si Falbo cede a las presiones y abandona la procuración general, Vidal quiere en ese cargo a un hombre de confianza. El secretario de Legal y Técnica, Julio Contre Grand, es el nombre más repetido.

Pero la gobernadora apuesta a descomprimir el debate por el presupuesto y el endeudamiento postergando otra de las discusiones que estallarán en diciembre: la nueva presidencia de la Cámara de Diputados, que el massista Jorge Sarghini prometió abandonar a fin de año. Si no lo hicieron aún, Vidal o Salvai le pedirán a Sarghini que "aguante" hasta marzo.

Sucede que los mandatos de las autoridades de la Cámara tienen vigencia por dos años (más allá de que el acuerdo entre Vidal y Massa fue por un año, tras el cual Sarghini iba a cambiar roles con su vice, Manuel Mosca) y, para alterar esos nombres se necesitan también los dos tercios de los votos.

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