La vida por un despacho

"No le abran, ni le hablen."(De kirchneristas a empleadosde la Magistratura para boicotear a un funcionario no camporista.)Confirmado. El verdadero símbolo de poder en la Argentina no es comprarse una phablet , un auto alemán o un piso en Miami. Para ser realmente poderoso hay que tener un buen despacho, una oficina que dé cuenta del esfuerzo de haberla conseguido. No importa si se obtuvo por mérito, robo o amiguismo. El perímetro de un despacho es el límite de la codicia. Su superficie revela la profundidad de la ambición.Por un despacho vale la pena pelear hasta morir. Repasemos algunos ejemplos de nuestra hidalga historia contemporánea:El abogado Juan Carlos Cubría acaba de tragarse literalmente la puerta de su flamante despacho de secretario de una comisión en el Consejo de la Magistratura. El kirchnerismo le cambió la cerradura, molesto porque no pudo ubicar en ese puesto a un joven de La Cámpora.Amado Boudou tuvo que "invertir" fortunas en redecorar su búnker del Senado cuando Cristina decidió transformar en museo la oficina de los vicepresidentes en Gobierno.Al reestatizarse YPF, gerentes españoles de Repsol vociferaron que fueron echados a patadas de sus despachos en la Capital por jóvenes K de pocas pulgas y avaricia extrema.En Santa Cruz, real asiento del feudo pingüinista, el ex procurador Eduardo Sosa nunca...

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