Vía Crucis de la codificación

Autor:Néstor L. Montezanti
 
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Montezanti, Vía Crucis de la codificación
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Vía Crucis de la codificación*
Por Néstor L. Montezanti
1. Introducción
Sorel notó que la política, en tanto actividad social, necesita, para pervivir y
desarrollarse, del “mito”, el cual no se confunde con la “utopía” (cuyo sustrato es ra-
cional), y puede ser considerado como una suerte de idea-fuerza que motiva la ac-
ción de los hombres, enderezada a una hipotética batalla futura, cuyo acaecimiento
y victoria son ciertos. No se conjuga, por tanto, en clave de verdad o falsedad1.
Los mitos, en síntesis, para el gran revolucionario francés “no son descripcio-
nes de cosas, sino expresiones de una determinación a actuarl”. Deben ser conside-
rados como un medio para ejercer cierta acción sobre el presente. Cualquier tentati-
va para averiguar hasta qué punto pueden ser concebidos literalmente como historia
futura carece de sentido2.
Tal como la política, el derecho (“la mejor escuela de la imaginación”, al decir
de Giraudoux) necesita también de los mitos así concebidos.
Pues bien, el mito del siglo XIX fue, tanto para el derecho público como para el
privado, la “codificación”. No en el sentido que le daban los antiguos3, sino en el que
venía abriéndose paso a partir de la Revolución Francesa y de la generalización e
imposición de las concepciones racionalistas que ella aparejó, y cuya culminación
fue el Code Napoléon. Es decir, ya no es una agrupación ordenada de disposiciones
relativas a una materia jurídica4 (ni siquiera con expurgación de aquéllas deroga-
das)5, sino la composición de un corpus armónico, integral, sometido a toda suerte
de crítica (racional, estilística, técnico jurídica, etc.), que compendiara el alfa y el
omega del contenido de la materia tratada, siendo una seudo “enciclopedia” del con-
tenido positivo de un campo jurídico determinado. Parafraseando a Aquinate, podría
predicarse: Quid non est in codicem non est in mundo.
Facilitará su acceso y manejo, mediante una ordenación basada en la progresi-
vidad de una clave numérica (los “artículos”), condicionada generalmente por la in-
serción combinada de otras claves (igualmente numéricas, en todo o en parte) que
allanarán, a su vez, ordenaciones metódicas internas (“libros”, “títulos”, “capítulos”,
“secciones”, “parágrafos”). En definitiva, la consagración del principio de racionalidad
en el ordenamiento jurídico positivo, muy a tono con una época en que el raciona-
* Bibliografía recomendada.
1 Burnham, James, Los maquiavelistas. Defensores de la libertad, tr. Carlos M. Reyles, Bs. As.,
Olcese, 1986, p. 124.
2 Sorel, Georges, Reflections on violence, tr. Thomas E. Hulme, citado por Burnham, “Los ma-
quiavelistas. Defensores de la libertad”, p. 126 y 127.
3 “Código” proviene del latín: codex-icis, que significa “libro”. Es el sentido del Código de Justi-
niano y de todos los que en él se inspiraron o apoyaron (Corominas, Joan, Breve diccionario etimoló-
gico de la lengua castellana, 3ª ed., Madrid, Gredos, 1996, p. 157).
4 Recopilaciones o compilaciones (Llambías, Jorge J., Tratado de derecho civil. Parte general,
t. I, Bs. As., Perrot, 1961, p. 166, § 213).
5 Consolidaciones (Llambías, Tratado de derecho civil. Parte general, t. I, § 214, p. 166 y 167).

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