Los verbos para el desarrollo

AutorRoberto Dromi
Páginas27-57

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Los verbos para el desarrollo presentan un orden. Es decir que algunas acciones son anteriores como reconstruir la autoridad y pensar la agenda; otras son simultáneas, desenvolver la agenda, consensuar, planificar, explicitar y otras posteriores tales como ejecutar, liderar, perseverar. Sin embargo todas ellas son necesarias por cuanto están orientadas a la revolución del desarrollo sostenido y equilibrado.

1. Reconstruir la autoridad

El devenir argentino del 2000 al 2007 ha expuesto a la par un escenario de crisis y un comienzo de las soluciones. En un principio hubo ruptura de alianzas, gobiernos inconclusos, agitaciones colectivas, clima de anarquía, inseguridades económicas, políticas y sociales, disensos profundos en los partidos políticos, declinaciones y renuncias presidenciales. Todo ello produjo un debilitamiento notorio del principio de autoridad.

La renovación presidencial, en el año 2003, con el respaldo ciudadano del 23% y sin recurrir al ballotage constitucional por declinación de la primera minoría, puso al pa- Page 28 ís en el esfuerzo superior de salir de la crisis por el camino de la democracia.

Así las cosas, el gobierno electo tomó la faena de la reconstrucción del poder político, la recuperación de la credibilidad de los "propios" de la economía y el salvataje de la infraestructura productiva. De esta forma comenzó a reconstruirse la autoridad pública y social para superar las incertidumbres y las emergencias. Se restablecieron los espacios económicos con la reserva federal, la revisión y adecuación de las contrataciones públicas, la estabilidad del valor de la moneda, la reducción de la desocupación, la rehabilitación de la infraestructura pública con la afectación de fondos especiales fiduciarios y por el sistema de fideicomisos. Los vacíos de la economía y de la emergencia social fueron coyunturalmente contenidos.

Situados en este escenario trazamos el diagnóstico, punto de partida para tratar la agenda pública, afianzar las variables políticas y unir las vértebras del Estado sobre las que se asienta la arquitectura social de la República.

La Argentina está superando los desaciertos de los años anteriores, sin embargo han quedado deudas pendientes en educación, en calidad institucional, en seguridad pública, en medio ambiente, entre otras.

A causa de la incertidumbre1, la decisión política de reconstruir la autoridad pública fue prioridad estratégica para comenzar a reordenar el poder político. De allí el valor Page 29 de gerenciar y gobernar la cosa pública para resguardar el orden y el Estado de derecho2.

2. Pensar la agenda de las cosas públicas pendientes

El arte de pensar, de concentrar energías intelectuales para producir "ideas", que llevadas a la reflexión, el diálogo y el consenso sirven de fuerza directriz a las conductas, es un quehacer privativamente humano, que debería "ejercitarse", para darles razón práctica a los comportamientos públicos3.

El pensar fácil o superficial sin fatiga intelectual no alcanza. Es pasible de manipulación, de declinación de la eviden- Page 30cia, de escasez de convicción, de ausencia de aprehensión en el diálogo y se ve más dificultado en su comunicación4.

No debemos renunciar al descubrimiento de las conexiones entre las ideas y la realidad, entre el mundo del pensar y el mundo de las cosas. El pensar y la acción no se encuentran enfrentados sino mancomunados, dispuestos a procurar el bien, a aspirar a ser un ciudadano con un poder sano, íntegro y legítimo para la polis5. Page 31

El saber político para el gerenciamiento y gobernabilidad de lo público debe ser suficiente, comprensible, veritativo, intelectivo, incrementativo de la razón para pensar estratos profundos de certidumbre, que se traducen en "evidencia" e iluminan la confianza de las relaciones sociales6 en creciente desarrollo.

Las materias de la agenda pública, resultado de ese "pensar lo público", constituyen una propuesta de Estado. No un programa de campaña electoral. Son definiciones políticas necesarias para que las vértebras del Estado sean operativas, actuales, posibles, ejecutables y materialicen el crecimiento social.

Por ello comenzaremos por pensar entre todos, consensuar entre todos, cumplir entre todos; y se cumple con saldar, continuar, respetar y reafirmar. Esto nos señala los momentos de la acción política y el rumbo de los cometidos, teniendo en cuenta el estado actual logrado y lo que falta para alcanzar el nivel pretendido de bienestar7 con un desarrollo sostenido, equilibrado y consolidado. Page 32

3. Desenvolver la agenda del desarrollo

En ese orden, se inscribirán como puntos de arranque de la acción pública las "doce partidas" de la agenda para construir la República del desarrollo sostenido y equilibrado8:

- Comunicación educativa integral.

- Seguridad pública garantizada.

- Sustentabilidad ambiental responsable.

- Vivienda social accesible.

- Salud pública y asistencia social eficientes.

- Energía suficiente para el crecimiento.

- Infraestructura pública competitiva.

- Gerenciamiento local autónomo.

- Regiones para un federalismo equilibrado.

- Integración comunitaria eficaz.

- Economía estable y certera.

- Calidad institucional permanente. Page 33

Este nuevo modo de pensar el desarrollo resolverá las cuestiones en la teoría y en la praxis, en el mundo de las ideas y en el mundo de la realidad práctica y vital9.

Una buena dosis de "relativismo" domina la conformación de toda agenda de las cosas públicas pendientes. Y esto es así porque el pensar la cosa pública está direccionado al "tiempo actual", al tiempo que está pasando o que se está produciendo, al tiempo demandante de respuestas y soluciones.

El problema de la verdad no aparece resuelto, por el contrario hay una situación crítica de la verdad objetiva y universal en cuestiones políticas y sociales, pues las cosas no valen para todos por igual, ante la diversidad de situaciones de vivencias y convivencias, ante la variedad entre lo distinto y lo diferente en el mapa universal. El estatuto de la verdad no es sólo la correspondencia entre "las ideas y las cosas", sino que esa correspondencia debe medirse y merituarse en un tiempo y en un espacio. Por ello las propuestas del programa tienen realismo y relativismo temporal y circunstancial, sin perder de vista el horizonte finalista del bien común compartido.

Las doce partidas de la agenda pública tienen un orden de prioridad equivalente, pues deben trabajarse todas en "bloque" para asegurar un nivel estable, equilibrado e integral de desarrollo consolidado. Con uno o algunos de los Page 34 temas de la agenda no se llega al desarrollo equitativo, solidario, integral y armónico de todas las vértebras del cuerpo social de la Nación y del cuerpo institucional de la República.

No obstante, iniciaremos con la educación porque es el recurso básico para construir la inclusión social y luchar contra la ignorancia y la pobreza del saber10; y continuaremos con las necesidades sociales de seguridad, ambiente, vivienda, salud, energía, infraestructura, gerenciamiento local, regional y comunitario, estabilidad económica y calidad institucional11. Page 35

4. Consensuar las políticas de Estado

Consolidar el desarrollo y reducir la deuda social requieren de un compromiso de consenso y diálogo para alcanzar en máxima entrega los acuerdos programáticos de gestión.

La corresponsabilidad sobre el futuro demanda una visión compartida a largo plazo, una coalición en el horizonte del porvenir, una integración de las inteligencias comprometidas no sólo en impulsar políticas de Estado, sino también en sostenerlas.

El consenso a través del diálogo crea el denominador común del interés público, del interés nacional, de la armonía de la diversidad a través de una identidad compartida y soberana. Los programas de ideas y acciones deberán instrumentarse a través de "pactos político-sociales" y debatirse en los "consejos económico-sociales" para tener certeza del camino a consolidar. Los consejos económicos-sociales constituirían una suerte de "parlamento social y cultural", de gerentes y dirigentes del país actual, sectorial, integral y concreto, para auxiliar y potenciar al Poder Legislativo en la "programación" y al Poder Ejecutivo en la "gestión". Consensuar las políticas de Estado y promover las acciones de gobierno consecuentes son el verdadero reaseguro para su efectiva realización y darán confianza12 y certeza.

Procuraremos explicar el contenido y la definición de estas políticas públicas consensuadas para alcanzar la meta del bienestar. Estas cuestiones estratégicas deberán ser ob- Page 36jeto de investigación, análisis y evaluación de su adaptación ponderada a la realidad político-social de la República.

5. Promover las acciones consecuentes

Luego, será responsabilidad de cada gobierno llevar adelante la gestión conducente, mediante la planificación y ejecución adecuadas, para alcanzar realmente los objetivos de nuestra República democrática.

Creemos que las políticas de Estado consensuadas, por "razón de Estado", estabilizan el destino social y republicano, quitan discusiones innecesarias y el debate se encauza hacia las cuestiones de ejecución, oportunidad y conveniencia propias de los actos...

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